Del togado, que yace ahora junto al túmulo de tierra que lo había sepultado, se espera encontrar al menos la cabeza. A la vez, es cierto que en uno de estos criptopórticos excavados en las entrañas del Palatino encontró la muerte Calígula el 14 de Enero del 41 D. C. Belleza y fiereza, historia y arqueología, arquitectura y naturaleza, se acumulan en el corazón de la ciudad eterna. Si nos introducimos en el hueco del terreno que se hunde 9 metros por debajo de la “Huerta” Farnesia del siglo XVI, construida explanando las ruinas de la mansión de Tiberio, y a través de los restos y piedras, llegamos al criptopórtico que unía la Casa de Augusto con el Foro Romano.
El superintendente Angelo Bottini baja para ver por primera vez la excavación que, empezada en Septiembre y dirigida por la arqueóloga Maria Antonietta Tomei, está extrayendo toneladas de tierra de este criptopórtico que corre paralelo al criptopórtico de Nerón. Pero al vaciar los escombros, aparecen pasajes laterales que de vez en cuando, los trabajadores de la compañía “Consorzio Italia” encuentran mientras bajan al pavimento, a cinco metros de la clave. Y en una de estas excavaciones, a la vez que amenazan con hundirse ante el empuje de las raíces de los árboles, que apalancan y separan los ladrillos y restos, la tierra de relleno nos ha devuelto la estatua descabezada de un miembro de la élite imperial que quería ser representado como un Dios Griego. Cuya foto ha sido mostrada el 10 de diciembre durante la conferencia de prensa para la reapertura, el 2 de marzo próximo, de la Casa de Augusto.
Bottini se agacha para analizar la estatua. “Parece sorprendente, hay amplias trazas de rojo sobre el appanneggio” señala Tomei librando de polvo al vestido. “Ya, incluso la escultura romana resplandecía de rojo pompeyano”. Más allá del cuerpo, los arqueólogos encontraron a primeros de Diciembre tres alas de mármol. “Lo sugerido es que pertenecen a Niké, que funcionaba de acrótera sobre el templo de la Victoria.” Lo ideal sería retirar la tierra más allá del togado, y buscar otras partes de éstas u otras maravillosas estatuas. “No se puede tunelar, nos arriesgamos a hacer una tropelía” advierte Tomei: “La excavación debe ser estratigráfica, empezando desde arriba”.
Y sobresale que en la oscuridad de la caverna creada por el colapso del criptopórtico “la ausencia de tégula bipedal nos permite datarla como preneroniana, o quizás de la era Augusta en los tiempos de Calígula”, dice la arqueóloga de la superintendencia.
“Esta excavación demuestra que la Casa de Augusto era mucho más grande de lo que imaginamos. Y poner en seguridad el colapso inminente de la domus de su sucesor Tiberio, significa salvar todo el Palatino, que es un lugar aun por descubrir.”
La colina cede y las sendas subterráneas tienen el riesgo de hundirse unas a otras. Por esto, con la ayuda del ingeniero Giorgio Croci, se está haciendo una labor de excavación y consolidación. Una primera intervención la ha hecho el viejo Dionisio. El operario sonríe satisfecho y muestra el muro de ladrillos que ha frenado el hundimiento de una clave “Lo he hecho como hacían los antiguos romanos, los expertos. Aguantará”
Nota: Traducción algo libre y con errores (en cursiva algunas palabras más problemáticas), a lo que se añade el tipo de redacción. Pero aunque está hecha con ayuda de los traductores online de internet, creo que es aproximada
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La noticia original, en italiano, la podéis ver en repubblica.it
Una extensa galería de imágenes pude verse en este enlace.