
Según explicaba Josep Burriel, el arqueólogo y codirector del proyecto, han iniciado la VIII campaña de intervención en la zona. El objetivo de la actuación, que se prolongará hasta el 14 de octubre, se centrará en el sector sur, precisamente el que contiene la estructura de los siglos VI y VII.
La importancia de trabajar en este punto reside, según palabras del experto, “en que hay muy pocas villas romanas en nuestro territorio que sin solución de continuidad hayan estado ocupadas durante 700 años”. Las labores servirán además para conocer mejor la evolución del asentamiento.
Carácter agropecuario
“Pensando en la musealización, se tiene que dar preponderancia tanto a la parte visigoda como a las termas”, especificaba el citado arqueólogo, quien ponía de manifiesto que los muros incluso se adentran en los campos colindantes porque la vivienda es “de una gran extensión”.
En la campaña están trabajando seis personas contratadas por el Ayuntamiento de la población, dos técnicos y ocho estudiantes de la Universidad de Valencia. El coste de la intervención supera los 30.000 euros cofinanciados entre el Consistorio de la localidad y la Conselleria de Cultura.
El entorno de Horta Vella está declarado desde el año 2000 como Bien de Relevancia Local. A pesar de la amplitud del enclave y las diferentes intervenciones realizadas, por el momento se desconoce quien fue el militar o patricio propietario de la villa.
Sin embargo, según señalaba Burriel, se sabe que perteneció a un personaje importante debido a que han hallado dos circuitos termales, uno para hombres y otro para mujeres, de dimensiones mayores al de otras instalaciones similares encontradas en ciudades.
En la última actuación se excavó el desagüe de la natatio, descubrieron restos funerarios de época bajo-imperial y ocho silos cristianos de los siglos V y VI.
Respecto a las próximas intervenciones, Josep Burriel destacó que consolidarán las termas, ya que están pendientes de otra subvención.