Barcelona. (EFE).- La Policía Nacional y los carabinieri italianos han recuperado en Barcelona una valiosa bañera de mármol de la época del emperador Adriano, del siglo II, que fue robada en Roma en el año 2005 y que ahora trataba de vender por un precio ínfimo un anticuario barcelonés que desconocía su auténtico valor.

Recuperan en Barcelona una bañera de mármol del siglo II robada en Roma

La policía española ya ha entregado la pieza arqueológica a la italiana /   Efe / Alberto Estévez

La bañera, de la que únicamente se conoce otro ejemplar idéntico, expuesto en el Museo Vaticano, está valorada en unos 300.000 euros y mañana mismo se transportará a Italia para que las autoridades de este país decidan cuál es su destino definitivo, según ha explicado en rueda de prensa el jefe del grupo de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional, Mariano Costoso.

Precisamente, tras la rueda de prensa, celebrada en el Museo de Arqueología de Catalunya, se ha firmado la restitución de esta pieza entre los responsables de la Policía Nacional, los carabinieri y el director del Museo de Arqueología, donde se ha depositado la bañera desde que fue recuperada, en marzo pasado.

Corría el siglo II, en la época del emperador Adriano, cuando varias familias nobles y adineradas de Roma empezaron a adquirir este tipo de bañeras ovales, de mármol blanco, que distintos talleres de escultores romanos fabricaban en serie.

El director del Museo de Arqueología, Pere Izquierdo, ha resaltado el alto valor de la bañera recuperada, en la que figuran bajorrelieves exteriores con motivos de leones y figuras humanas que representan escenas de una obra teatral de éxito de la época, con figuras de Dioses y un pequeño monumento al actor principal.

La bañera, que mide 153 centímetros de largo, 60 de ancho y 60 de alto, fue robada en octubre de 2005 del jardín de un particular en Roma. Los ladrones sabían lo que querían, porque al entrar en la finca fueron directamente a buscar la bañera y sólo se llevaron esta pieza, de un alto valor artístico.

A partir de allí, la bañera empezó un recorrido incierto, hasta que casi un año después de haber sido robada, a mediados de 2006, fue adquirida por un anticuario de Barcelona, que supuestamente la compró por sólo 3.000 euros a un brocantero en Girona.

Al parecer, el anticuario desconocía el auténtico valor de la bañera y pensó que se trataba de una de tantas copias modernas de las piezas arqueológicas de la Roma imperial. Casi sin pena ni gloria, la bañera permaneció más de un año en la tienda del anticuario, que la ofrecía por 6.000 euros, sin despertar el interés de ningún comprador.

Sin embargo, la casualidad quiso que un grupo de la división de patrimonio histórico de los carabinieri que se encontraban en Barcelona por otra cuestión se fijaran en esta pieza. A su regreso a Italia, le siguieron el rastro y descubrieron que se trataba de la valiosa pieza que había sido sustraída en Roma en 2005.

A través de Interpol, se pusieron en contacto con la Policía Nacional, que rápidamente se dirigió a la tienda del anticuario barcelonés para recuperar la pieza, tras comprobar que era la auténtica por un detalle revelador: una pequeña grieta en una de las puntas de la milenaria bañera.

Los agentes inspeccionaron la tienda del anticuario y no hallaron otras piezas que pudieran haber sido robadas, por lo que no tomaron medidas en su contra, al estimar que hizo la compra “de buena fe”. Sin embargo, la operación policial sigue abierta en España, ya que los agentes tratan de localizar al brocantero que vendió la bañera, para tratar de buscar un enlace con los ladrones.

Desde que fue recuperada y antes de regresar a la eterna Roma, la bañera ha permanecido en el Museo de Arqueología, junto a cerca de 200 piezas de alto valor artístico que este centro ha acumulado en los últimos años procedentes de operaciones policiales contra el tráfico de obras de arte

Fuente: La Vanguardia

Posted by: Rosa Ferrer | Mayo 6, 2008

Recuperadas en La Rioja más de 700 piezas precolombinas

La Policía Nacional ha recuperado en La Rioja más de 700 piezas arqueológicas precolombinas de valor incalculable. En la operación ha sido detenido una pareja dedicada al contrabando de bienes culturales procedentes del expolio. El hombre, de nacionalidad española, y la mujer, natural de Colombia, se desplazaban a los países latinoamericanos donde se producían los saqueos, principalmente, Ecuador, Perú y Colombia, y adquirían todo tipo de objetos de importante valor arqueológico que posteriormente vendían en Europa, especialmente salas de subastas de Francia, donde tenían prevista una exposición y venta para este mismo mes. Los restos procedían de yacimientos de la milenaria cultura Chavin, aún no descubiertos por las autoridades.

Los investigadores se han incautado de decenas de máscaras, pendientes, colgantes y figuras de oro, más de 30 telas precolombinas, y restos de cerámica y piedra con diferentes representaciones antropomorfas, de animales, eróticas o de rituales. Además, se han intervenido mazas de guerra, arcos y utensilios de estas culturas milenarias procedentes todas ellas del expolio de yacimientos.

Las investigaciones de la Brigada de Patrimonio Histórico revelaron que Luís Ángel M. S. y su mujer, Albenis O.A., llevaban años dedicados al comercio ilícito de objetos procedentes del expolio y saqueo de yacimientos en países sudamericanos. Todo indicaba que ambos habían viajado a Bogotá con la intención de obtener piezas precolombinas recientemente expoliadas en yacimientos de Perú y Ecuador, donde habían acordado precios de antemano, forma de pago y calidad de las piezas, algunas de ellas de oro. El matrimonio regresaría a España el 30 de abril con la mercancía.

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Fuente: El País.

Este asentamiento fortificado de la Edad del Bronce ofrece importantes datos sobre la génesis del mundo ibérico y las relaciones con la cultura fenicia.
El Consejo de Gobierno ha acordado declarar Bien de Interés Cultural, con la categoría de Zona Arqueológica, el yacimiento de Los Castillejos de Alcorrín en Manilva (Málaga). Este asentamiento fortificado de la Edad del Bronce (principios del primer milenio a.C.) ofrece importantes datos sobre la génesis del mundo ibérico y las relaciones con la cultura fenicia.

La zona arqueológica delimitada se sitúa sobre un cerro en forma de meseta y ocupa una extensión de 357.500 metros cuadrados. A esta superficie se añade un entorno adicional de protección de 1,4 kilómetros cuadrados, con el fin de evitar alteraciones que puedan afectar a la visibilidad del yacimiento.

El asentamiento está rodeado por una muralla construida en mampostería y especialmente reforzada con bastiones circulares en su frente oeste (el de más fácil acceso). También se han hallado restos de muralla de época romana, que quedaron colmatados por un derrumbe y sobre los que se localiza una construcción de finales del siglo VI.

En los diversos trabajos de excavación se han recuperado objetos de cerámica realizada a mano, fundamentalmente cuencos carenados y ollas con motivos incisos. Otros vestigios de cerámica a torno se corresponden probablemente con ánforas fenicias. Asimismo destaca la abundancia de restos de conchas y caparazones, que denotan la importancia del marisqueo como base de subsistencia, y de escorias, que reflejan los procesos de transformación metalúrgica realizados en el poblado.

Fuente: Andaluciajunta

PARA ellos, era un basurero. Para nosotros, un archivo que guarda una parte fundamental de la historia para entender algo más de la vida romana. Es el Monte Testaccio, que atesora en la capital italiana más datos de lo que cualquiera pudiera pensar a la vista de los restos de las 25 millones de ánforas que lo forman. Esas que los olivareros andaluces enviaban a Roma cargadas de aceite ya en el siglo I. El Imperio lo apreció entonces y lo siguió haciendo durante varios siglos a tenor del estudio realizado por un equipo de especialistas dirigido por el arqueólogo sevillano y catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Barcelona José Remesal y el catedrático de Historia Antigua de la Universidad Complutense de Madrid José María Blázquez en colaboración con el Dipartimento di Scienze della Terra de la Universidad La Sapienza de Roma.

Las conclusiones son claras: de los 20.000 sellos de comerciantes y las 6.000 etiquetas analizadas, el 80 por ciento procede de la zona Bética, o lo que es lo mismo, de la actual Andalucía. Como destaca Remesal, cifra suficiente para explicar el papel que la región jugó en el Imperio Romano y el impulso para su desarrollo. De hecho, también se exportó a la India.

Tal es la vinculación del Testaccio con el aceite andaluz que la Asociación Española de Municipios del Olivo ha llegado a ironizar sobre la reivindicación territorial del monte. Y es que los talleres de Sevilla, Córdoba, Cádiz y Écija eran los principales proveedores, a juicio de las inscripciones de las ánforas. Aunque también hay «bastantes testimonios» de producción en la zona de Antequera. La etiqueta ‘malaca’ da fe de ello.

Competía con África

Sus competidores directos eran el norte de África (sobre todo, las actuales Túnez y Libia). Todos se beneficiaban de la unificación política del Mediterráneo, que estimuló el crecimiento de los circuitos de intercambio. El destino final era el complejo portuario fluvial y los almacenes situados a los pies del Aventino en Roma.

Aunque, según José Remesal, existían diversas rutas de transporte. Unas utilizaban cargamentos mixtos que hacían descargas en Baleares y otras iban directamente a Roma o Germania, otros de los destinos del aceite andaluz. «Se producía un comportamiento mimético, imitando los hábitos del vencedor, así que ejércitos británicos y germánicos, poco habituados al consumo de aceite, también lo importaron bajo el influjo de la presencia romana», asegura el profesor Remesal, que constata la presencia de ánforas béticas en Germania. No en vano, el catedrático de la Universidad de Barcelona lleva desde 1989 estudiando el monte Testaccio. El buen estado de conservación es una de las claves. «Gracias a él, por primera vez tenemos una especie de archivo con datos muy concretos de la época», advierte Remesal sobre esta colina semiescondida entre la vegetación y con una superficie aproximada de 22.000 metros cuadrados. Y todo formado con vasijas rotas.

Salta a la vista que los romanos no estaban por la labor de reciclar. ¿Por qué, si podría resultar más fácil? Parece que no veían rentable lavar las ánforas y enviarlas de vuelta a la Bética. De esta forma, casi sin darse cuenta, fueron gestando esta colina artificial de base triangular y situada cerca de la orilla derecha del Tíber, en la zona sudeste de Roma.

Y no fue cuestión de unos meses. Las estimaciones de los investigadores apuntan a un proceso de cientos de años. Al menos, el peso del tráfico comercial se concentra entre los siglos I y III. Aunque podría haberse mantenido hasta el siglo VII, tras el fin oriental del Imperio Romano.

La pregunta es: si ellos ya tenían aceite, ¿por qué lo buscaban fuera? Es uno de los nuevos interrogantes que abren las últimas excavaciones. Lo que sí está claro es que no les suponía mucho coste. «Como todo imperio, Roma tenía provincias a su cargo y le resultaba más barato explotarlas», explica el coordinador de la investigación.

También era económico para los propios productores. Los estudios arqueológicos relacionan el documento hallado en las ruinas romanas de Cástulo, en la localidad jiennense de Linares, con la ley ateniense que regulaba la venta de aceite. De su contenido se desprende que la exportación del aceite dejaba más beneficios que su venta en la ciudad. Todo apunta a que la decisión de Cástulo podría deberse al emperador Adriano, si bien se sabe que ya en época de Augusto se hacían exportaciones de trigo, aceite y vino desde la Bética. Aunque no menos importante era el comercio de gárum.

Según lo hallado en el Testaccio, se puede afirmar que la dieta del aceite alimentó a medio millón de personas durante 250 años. A razón de un litro por persona y día. Eso sí, no sólo para los fogones. También para otros usos: limpieza, ungüentos medicinales, engrasado de máquinas o incluso para iluminación. Al fin y al cabo, según el profesor Remesal, el aceite era la «grasa de la antigüedad».

No era algo nuevo. Como recuerda el director del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica, Arturo Carlos Ruiz, los íberos ya conocían el hoy conocido como ‘oro líquido’. Les llegó por los fenicios y los griegos, como perfume. Porque, más que algo nutritivo, era muy valorado para el tratamiento del cuerpo. «El olivo es un cultivo complejo, ya que se basa en un injerto que necesita ser domesticado. Y eso empezaron a hacerlo los fenicios y los griegos», puntualiza Ruiz, convencido de que hubo familias que se enriquecieron gracias al aceite.

Especialmente, en la época del dominio romano, uno de los mejores momentos para el aceite andaluz, que, no obstante, ha sido muy apreciado a lo largo de la historia. «Las condiciones climáticas aquí siempre han sido excelentes para la producción aceitera», considera el director del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica.

La almazara de Roma

«Al sur de Francia le tocó el vino, y a la Bética, el aceite», añade Ruiz, para quien la región era «la almazara de Roma». No en vano, a juzgar por los descubrimientos en el monte Testaccio, la producción debió de ser enorme para exportar tal cantidad de aceite. E incluso seguir, porque los árabes también lo consumieron.

Eso sí, tan importante como ese aceite conocido hoy a nivel mundial fue la industria que lo sustentó: la alfarería, clave en sus exportaciones. En la antigüedad, las ánforas eran el recipiente de transporte y almacenamiento por excelencia. El bajo costo hacía posible su fabricación masiva. De hecho, junto a las orillas del Guadalquivir se han encontrado más de cien centros de producción de envases.

Algunos centros productores, como el de Lora del Río, superaban las veinte hectáreas. Además, las excavaciones han demostrado que existían baterías de varios hornos que trabajaban en cadena. Estructurados en forma circular, tenían una altura de casi seis metros y estaban construidos utilizando los restos de las propias ánforas rotas.

Fuente: Diario Sur

Antequera tendrá cuatro centros de interpretación tras una inversión superior a los 25 millones de euros

ALCAZABA. El Ayuntamiento antequerano prevé abrir la fortaleza musulmana en septiembre. / A. FUENTES
Para el alcalde de Antequera, la ciudad de El Torcal está «en un momento de crecimiento turístico imparable». Ricardo Millán, asegura que, pese a la crisis económica, los hoteles registraron la semana pasada un lleno absoluto e incluso tuvieron que rechazar peticiones. De ahí que potenciar el turismo en sus diversas vertientes sea una de las principales apuestas municipales para seguir diversificando la economía local y nada mejor que la construcción de hasta cuatro centros de interpretación por una inversión superior a los 25 millones para atraer a un mayor número de visitantes.

El primero de ellos en abrir sus puertas ha sido el Centro de Interpretación de El Torcal; aunque los turistas aún no pueden disfrutar al cien por cien de todas sus instalaciones, entre ellas, el mejor observatorio astronómico de Andalucía. La Junta de Andalucía ha sido la encargada de financiar esta infraestructura, presupuestada con el mobiliario en 3,7 millones de euros. El Gobierno andaluz, a través de la Consejería de Cultura es también el artífice del Centro de Interpretación de la Prehistoria de Andalucía (Cipa), un antiguo proyecto de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en el conjunto dolménico de Antequera, donde ya se han invertido cinco millones de euros.

Los Presupuestos andaluces para este año prevén invertir 14.135.416 euros hasta 2012 para terminar y adecuar un viejo edificio, que comenzó a construirse en 1992 a los pies del dolmen de Menga sin un proyecto expositivo concreto, como el Cipa. Esta nueva infraestructura cultural servirá también para atraer a miles de visitantes a la ciudad de El Torcal, sobre todo a aquellos interesados en el turismo monumental.

Red de Ciudades Medias

Este sector también encontrará en Antequera otros dos centros de interpretación especializados en la cultura. Uno de ellos, comenzará a construirse este verano, ya que el Ayuntamiento ya ha aprobado el proyecto. Se trata del Centro de Interpretación de la Ciudad, que enmarcado en la Red de Ciudades Medias de Andalucía costará en torno a los cinco millones.

Este centro de interpretación se habilitará en la ampliación del Museo Municipal de Antequera, que pasará de tener 1.500 metros cuadrados a 4.500 en 2010. Según el regidor antequera, la intención es que este último centro abra sus puertas en 2010, ‘Año de la Muticulturalidad de Antequera’ en el que se celebra el sexto centenario de la incorporación de la ciudad a la Corona de Castilla. El nuevo espacio museístico exhibirá las distintas civilizaciones y culturas que ha tenido la ciudad de El Torcal desde la prehistoria hasta la actualidad.

El último centro de interpretación ideado por el Consistorio antequerano versará sobre el Barroco, aunque aún no tiene presupuesto definitivo ni fecha de conclusión, ya que su puesta en marcha dependerá de una subvención que el Ayuntamiento ha solicitado a la Dirección General de Arquitectura y Vivienda para rehabilitar el antiguo hospital de San Juan de Dios, donde se ubicará. Esta remodelación costaría 2,8 millones.

Tras la remodelación, el inmueble seguirá albergando dependencias municipales, aunque parte de su espacio se destinará al Centro del Barroco Antequerano. La idea es habilitar el antiguo salón de plenos con paneles, vídeos y fotografías descriptivas del periodo.

Los turistas podrán también recorrer la escalera principal y el patio interior para pasar a la sacristía y la iglesia, aunque estas visitas podrán realizarse antes, ya que el Ayuntamiento prevé abrir el antiguo hospital de San Juan de Dios para septiembre de 2009, la misma fecha en la que comenzaría a explotarse turísticamente la Alcazaba árabe.

Ambos inmuebles, junto al Museo Municipal y el Taurino formarán parte de un bono turístico, al que también podrán incorporarse el Museo de Las Descalzas, los dólmenes y la Iglesia de El Carmen.

Fuente: Diario Sur

Posted by: Rosa Ferrer | Mayo 3, 2008

Toda una vida de amor a La Olmeda

Javier Cortes echa la vista 40 años atrás para rememorar el descubrimiento de la gran villa romana de Pedrosa de la Vega (Palencia), considerada hoy toda una joya arqueológica.

Sin titubeos, como si los almanaques se hubieran detenido en 1968, Javier Cortes Álvarez de Miranda retrocede en el tiempo, rebusca en su memoria y describe con minuciosidad cómo transcurrió el 5 de julio de aquel lejano año, una fecha que cambió su vida y que sirvió de punto de partida a una comarca palentina, la de la vega saldañesa, para hacerse un importante hueco en los anales de la historia. Y es que, aquel día, cuando el sol ya caía, dos jóvenes agricultores, el propio Cortes y su compañero de faenas Avelino Palacios, desenterraron en una finca de Pedrosa de la Vega bautizada con el noembre de La Olmeda un conjunto de teselas que, a la postre, fueron tomando forma en espectaculares mosaicos para éstos, a su vez, presentarse como los magníficos suelos de una villa tardorromana del siglo IV generosamente conservada y hoy, 40 años después de aquel hallazgo, considerada uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo romano hispánico.

«Estábamos haciendo un rebaje de terrenos para poder regar en la finca», nos sitúa Cortes. «Apareció un bloque de piedra grande, macizo todo él y bien tallado y entonces, después de acabar la tarea, me quedé con Avelino Palacios para quitar tierra del pedrusco, y al llegar como a medio metro de profundidad, ¡suelo!», enfatiza en tono sorpresivo como si volviera a revivir aquel momento. «Quitamos un poco de tierra y fue Avelino el que se fijó en que estaba lleno de rayas, como de un centímetro de largo y de ahí que sospechamos que podía ser un mosaico».

Embargados por la impaciencia, Cortes y Palacios madrugaron al día siguiente para, ayudados por un cuchillo, raspar un poco el suelo, y, en apenas unos minutos, corroborar el sueño que había ido tomando forma en sus mentes: en las entrañas de La Olmeda se escondía un mosaico.

Algunas catas posteriores confirmaron la presencia de más mosaicos e hicieron que, de boca en boca, la noticia del descubrimiento se extendiera. No es de extrañar, pues, que las informaciones sobre el mismo llegaran también pronto a entendidos en la materia como el catedrático de Arqueología de la Universidad de Valladolid Pedro Palol, quien escribió una nota a Javier Cortes para «informarme de que había una ley». Entonces, relata, «me marché a Madrid a enterarme» (el descubrimiento pertenecía por mitad al descubridor y, por la otra, al dueño de la finca, circunstancias ambas que, en aquel caso, concurrían en él mismo). «En el Ministerio me dijeron que podía excavarlo y yo dije, pues eso es lo que quiero», afirma tajante.

Para poder hacerlo, Javier Cortes, un joven perito agrícola dispuesto a enfrascarse de lleno en un mundo, el arqueológico, sobre el que «no sabía nada», tuvo que cumplir dos requisitos: buscar a un arqueólogo que dirigiera los trabajos - a lo que accedió gustoso el propio Palol-, y habilitar una sala con las piezas halladas que tuviera sus puertas abiertas a los arqueólogos. Así, cuenta entre risas, «tuve que improvisar el museo en una vieja cuadra».

Durante doce años, Cortes costeó todos los trabajos, pagó las labores de conservación realizadas por los mosaistas de Mérida y, ante la magnitud que alcanzaba el yacimiento, se vio también obligado a construir una cubierta que lo protegiera. De aquel periodo, recuerda con especial cariño el mismo día del descubrimiento y, más aún, la aparición, en 1969, del mosaico del salón principal de la villa, considerado hoy por muchos expertos el más grandioso mosaico policromado del mundo. En sus 172 metros cuadrados, representa escenas de caza, el mitológico descubrimiento de Aquiles por Ulises entre las princesas del palacio real de Skyros, y catorce medallones a modo de camafeos –de los dieciocho que fueron en origen- que retratan probablemente a los dueños del palacio y a sus familiares.

A pesar de los años transcurridos y del ingente trabajo realizado, el yacimiento seguía aportando más y más material de extraordinario valor arqueológico e histórico y Cortes, reconoce, se vio desbordado, por lo que consideró que lo más adecuado era crear una Fundación a través de la Diputación de Palencia que se encargara del yacimiento y su promoción. Era 1980 y el descubridor y dueño de La Olmeda se desprendía de su gran tesoro en un extraordinario acto de generosidad para con su pueblo porque, recalca, «también a mí Saldaña me ha dado mucho»….(acceder a la fuente para leer la noticia completa).

Fuente:  El Día de Valladolid

Posted by: Rosa Ferrer | Mayo 1, 2008

Incautan piezas precolombinas

La policía en Munich, Alemania, informó haber incautado una extensa y valiosa colección de artefactos precolombinos identificados por el gobierno de Costa Rica como patrimonio de ese país.

La colección, valorada en US$100 millones, incluye joyas y estatuas de las culturas inca, maya y azteca; y fue introducida a Alemania por un coleccionista costarricense, Leonardo Augustus Patterson, un ex diplomático de ese país centroamericano que dice ser dueño del tesoro arqueológico.

El director del Museo Nacional de Costa Rica, Francisco Corrales, dijo a BBC Mundo que su institución venía siguiéndole la pista a Patterson desde agosto de 2007, cuando éste llevó la colección a España.

Como sospechaban que muy probablemente se dirigiría a Alemania, alertaron las autoridades en ese país.

Sacadas “ilegalmente”

“Nosotros estábamos haciendo las gestiones ante el gobierno español, pero luego se divulgó por la prensa que la colección podría ser sacada con rumbo desconocido”, dijo Corrales. “Como nosotros sospechábamos que Alemania podía ser uno de los destinatarios, coordinamos con Interpol Alemania que interceptaron la descarga de las piezas en Munich”.

El director del museo asegura que no hay registro de que las piezas fueron sacadas de Costa Rica legalmente y, aún así, las leyes no permiten la compra y venta del patrimonio nacional.

“La legislación establece que todos los objetos precolombinos son propiedad del Estado costarricense. No hay manera de que en el territorio costarricense se pueda pagar lícitamente por una pieza arqueológica, la legislación lo prohíbe explícitamente”, expresó Francisco Corrales.

(acceder a la fuente para leer la noticia completa)

Fuente: BBC Mundo

New Haven (EEUU), 1 may (EFE).- Machu Picchu, desde su trono de piedra, humilla al visitante que se acerca a sus pies por el valle del Urubamba y, sin embargo, las huellas materiales de su gente, que están en el centro de una disputa internacional, son objetos simples, casi humildes.

Hay vasos que recibieron chicha, tostadores de maíz de tres patas, morteros para el grano, platos con mangos labrados, y miles y miles de fragmentos de cerámica y hueso que ocultan secretos de las vidas de los hombres y mujeres que trabajaron en las laderas de la ciudadela inca.

Estos restos residen, desde 1912, en sótanos de la Universidad de Yale, en la localidad estadounidense de New Haven.

Allí han languidecido durante décadas después de que los trajera Hiram Birgham, un profesor que se topó con Machu Picchu, como suele ocurrir con los exploradores, cuando buscaba otra ciudad, Vilcabamba.

Nadie prestó atención a los objetos durante 70 años. En la década de los 60, un fuego ahumó las cerámicas y se mezclaron piezas de otros lugares incas con las de Machu Picchu, según reconoció Lucy Salazar, una arqueóloga peruana que trabaja en Yale.

“A partir de 1983 empezamos a ver qué había”, dijo Salazar.

Los arcones no contenían el oro y las joyas que atizaron la codicia de Francisco Pizarro siete décadas después de la construcción de Machu Picchu, en 1460.

Eran menaje de cocina y útiles diarios, similares a otros objetos hallados y robados de huacas y asentamientos en todo Perú.

Pero son especiales porque dan pistas de la vida en la ciudadela más emblemática del imperio inca, un lugar entre sierra y selva, tan bello que parece una quimera.

Gracias principalmente al trabajo de Salazar y su marido Richard Burger han salido del anonimato, como si los trabajadores a los que pertenecieron hubieran también abierto los ojos.

En 2003, 1,2 millones de personas acudieron a ver unas 360 piezas de la colección en una muestra itinerante por Estados Unidos organizada por Yale.

Al mismo tiempo, desde hace siete años, la universidad está enfrascada en una disputa con dos gobiernos sucesivos de Perú sobre el futuro de los objetos.

Nadie diría que Yale posee tal tesoro cultural al visitar su principal museo, el Peabody, que sólo tiene en exposición siete vitrinas con cerámicas y morteros de Machu Picchu.

Las piezas compiten en espacio con los 13 millones de objetos de arte que tiene en propiedad Yale, según Barbara Shailor, la encargada de todas las colecciones.

El resto de los objetos incas permanecen en los archivadores de metal de una sala amplia donde estudiantes de arqueología con batas blancas catalogan, examinan y fotografían un rompecabezas de fragmentos bajo la mirada de Salazar.

La experta abrió el depósito un día lluvioso de abril para un grupo de periodistas, la mayoría de Lima, invitados por Yale para que vieran lo que tan sólo un puñado de peruanos ha visto.

Salazar empezó a contar la historia de Machu Picchu que relatan los objetos con los que quisieron irse a la otra vida 174 individuos cuyas tumbas Birgham excavó.

La primera hipótesis fue que se trataba de un centro de culto reservado para cientos de vírgenes consagradas al templo del sol. No hace falta adivinar que la arqueología era asunto de hombres en aquella época.

En cambio, análisis recientes han demostrado que había tantos hombres como mujeres.

En su mayoría eran jóvenes de entre 16 y 18 años, traídos de todo el imperio para trabajos especializados, como moldear el oro excavado en las cercanas minas de Vilcabamba, según Salazar.

En Machu Picchu no se han hallado joyas porque era una residencia de recreo del inca, donde pasaba de mayo a agosto. “Si se moría alguien de la realeza, alguien noble, tenía que ser llevado a Cuzco”, el centro del universo inca, según Salazar. Allí sería enterrado al calor del oro.

La única pieza de metal noble hallada es un brazalete, desenterrado por arqueólogos peruanos y que se encuentra en el museo instalado en el propio Machu Picchu.

Las cerámicas en poder de Yale también son testimonio del carácter multiétnico del imperio, pues siguen estilos diferentes. Hay platos con un mango decorado con cabezas con tocados propios de algunos pueblos de la selva y las vasijas negras características de los chimú.

Por todos lados están, sin embargo, las cabezas de felino y las franjas en medio de dos bandas laterales que representan, de acuerdo con Salazar, el poder unificador del inca.

La expresión máxima de ese poder quizá fue la propia Machu Picchu, que con sus objetos continúa, como en el siglo XV, encaramada entre la niebla.

fuente: Diario Metro

El descubrimiento de un yacimiento arqueológico en el Parque Alcosa de Sevilla, fechado en el siglo III o IV d.c, ha sacado a luz varios restos arqueológicos, entre ellos un capitel jónico de los mejores conservados en la provincia.

En declaraciones a Efe, el coordinador del proyecto, Manuel González Sánchez, ha explicado que anteriormente se en encontraron otros tres capiteles, dos en la localidad de Dos Hermanas y uno en Itálica.

También ha dicho que la intervención sigue abierta y que está en los niveles superiores, por lo que “posiblemente habrá niveles anteriores”

Aparte del capitel, se han hallado varios de muros de estructura que parecen corresponder con una villa romana, un dolium completo de grandes dimensiones y piezas de metal como una punta de lanza de hierro.

González ha explicado que “posiblemente” estemos ante una zona de almacenamiento y de producción artesanal de la villa, la cual abastecería de productos a la ciudad de Hispalis imperial.

Las obras, que llevan varios meses ejecutándose en el Parque del Tamarguillo, se enmarcan dentro del Proyecto de nuevo Encauzamiento del Arroyo Ranilla y Reforestación Medioambiental del Parque del Tamarguillo, promovido por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, el Ayuntamiento de Sevilla y la Asociación Movida Pro-Parque Tamarguillo y financiados con Fondos FEDER.

Los trabajos de arqueología están siendo dirigidos por la arqueóloga María del Rosario Gasent Ramírez.

Fuente: Diario de Sevilla

Santiago de Compostela, 29 abr (EFE).- Sólo Perú y Guatemala han reclamado por vía judicial, hasta el momento, parte de las 1.400 piezas de arte precolombino que a finales del año 1996 llegaron a Santiago de Compostela para ser exhibidas en la exposición “El espíritu de la América Prehispánica”.

Fuentes de la Fiscalía de Patrimonio Histórico y Cooperación Internacional explicaron hoy a Efe que hasta el Ministerio de Cultura español ha llegado alguna otra solicitud para que las piezas sean devueltas a sus respectivos países, pero que las únicas reclamaciones con validez legal han sido cursadas por Guatemala y Perú.

El próximo mes de noviembre se cumplirán doce años desde que la muestra “El espíritu de la América Prehispánica” llegó a Santiago de Compostela de la mano de Leonard Patterson, un ex diplomático costarricense que en aquel momento organizó la exposición y dijo ser propietario de parte de la colección, que había conseguido reunir en los últimos veinticinco años.

Una vez clausurada la muestra, que estuvo abierta al público en el Auditorio de Galicia, Leonard Patterson abandonó la capital gallega, pero antes dejó depositadas las valiosas piezas, algunas de oro, en un almacén de una empresa de mudanzas compostelana.

Desde entonces el enigma rodea todo lo relacionado con esta colección de arte precolombina, e incluso desde la propia Fiscalía se ha reconocido que se ha convertido “en un asunto extraño, sorprendente y raro”.

El mismo portavoz informó hoy de que la Fiscalía de Patrimonio Histórico y Cooperación Internacional se encuentra trabajando en este caso desde hace más de un año con el propósito de que las piezas sean entregadas a los países respectivos una vez verificada su titularidad.

Actualmente han sido cursadas dos comisiones rogatorias por parte de los dos países reclamantes de las piezas para establecer la colaboración entre las autoridades judiciales de los países.

El descubrimiento de las piezas precolombinas en un almacén de mudanzas de Santiago de Compostela fue posible a raíz de indagaciones realizadas por parte de técnicos de la Consellería de Cultura de la Xunta, quienes dieron cuenta del hallazgo a la policía y a las autoridades judiciales.

La polémica rodeó a la exposición “El espíritu de la América Prehispánica” desde su origen. En el año 1996, cuando fue expuesta en Santiago de Compostela, tres arqueólogos alemanes pusieron en duda la autenticidad de alguna de las piezas incluidas en la muestra.

A estas acusaciones el coleccionista costarricense respondió con contundencia y achacó a “celos” entre arqueólogos estas acusaciones de falsedad, y dijo que poseía “pruebas” y documentos para demostrar la autenticidad de las mismas.

Entonces, Patterson indicó que las denuncias eran producto de “celos” porque las obras nunca habían sido expuestas en Alemania, de donde procedía la mayor parte de las piezas, y aseguró que los arqueólogos que habían realizado tales afirmaciones no habían examinado las piezas y que sólo las conocían a través del catálogo de la exposición.

Según el ex diplomático y coleccionista costarricense, la causa de tales denuncias podría radicar en algunas erratas detectadas en dicho catálogo.

También en aquella fecha, el comisario de la exposición “El espíritu de la América Prehispánica”, Mariano Cuesta, catedrático de la Universidad Complutense, había asegurado que la autenticidad de las piezas podía demostrarse con las pruebas de pigmentación, y precisó que habían sido compradas hace muchos años, cuando era casi más barato adquirir una obra de este tipo que falsificarla.

Fuente: Diario Metro

El primer Congreso Internacional de Arqueología Ibérica Bastetana se celebrará en Baza entre los días 7 y 10 de mayo, con la participación de un centenar de especialistas. Se trata del primer evento de estas características que se celebra en la antigua Bastitania, que se extendía desde Kalpis a Mastia, o lo que es lo mismo, desde el Estrecho de Gibraltar a Cartagonova, que era la zona poblada por los bastetanos.

La organización del congreso -el Centro de Estudios Arqueológicos de Baza ( CEAB)- ha querido aprovechar la ocasión para rendir un homenaje a Pere Durán Farell, ‘el último filántropo’. El encuentro lo abrirá precisamente, con una conferencia, Pere Durán, hijo de Farell, personaje que costeó las excavaciones en el cerro del santuario donde fue hallada la Dama de Baza, terrenos que siguen siendo de su propiedad.

Según Andrés Adroher, miembro de CEAB, unos de los objetivos del congreso es dar a conocer fuera de nuestras fronteras el rico patrimonio ibérico del altiplano. «Tras dos décadas en las que se han desarrollado notablemente los estudios sobre el mundo ibérico, cuando hace ya más de treinta años del hallazgo de la Dama de Baza y cercano el centenario del descubrimiento de la necrópolis ibérica de Tutugi en Galera, parece el momento adecuado para dar a conocer los avances de casi un siglo de investigación en una zona tradicionalmente desconocida en la arqueología ibérica».

30 ponencias

Unos 100 congresistas y los mejores especialistas en arqueología ibérica van a participar en el congreso de Baza, pero que tendrá actividades en Galera (Tutugi) y en Puebla de Don Fadrique (Cerro del Trigo). Esta primera edición del congreso, que nace con el objetivo de tener continuidad, estará articulada en cuatro jornadas. Durante esos cuatro días, por el escenario del teatro Ideal pasarán una treintena de ponentes de diferentes países como Alemania, Portugal o Francia, y un abanico de expertos Žnacionales en la materia. A las ponencias cerradas en la programación hay que añadir una treintena de comunicaciones que tratarán la riqueza arqueológica de la zona desde diferentes perspectivas.

El Congreso cuenta con un presupuesto de 58.400 euros, financiados al cien por cien por el Grupo de Desarrollo Rural (GDR) del Altiplano. Su presidente, Jesús Amurrio, destacó «el valor arqueológico de las dos comarcas, con importantes yacimientos como los estudiados en Orce, Galera o Baza y otros muy desconocidos».

El Ayuntamiento de Baza ha aprovechado la organización del congreso para editar una guía sobre la riqueza arqueológica de la ciudad, que se repartirá gratuitamente desde el próximo 7 de mayo y que se ha elaborado con un marcado carácter turístico. Además, el congreso cuenta con un soporte de imagen e información en DVD. La inscripción permanecerá abierta hasta mañana, con un coste de la matrícula de treinta euros.

La asistencia servirá para convalidar tres créditos optativos de los programas universitarios.

Fuente: Ideal

Un equipo de arqueólogos empieza hoy a trabajar en el solar donde está proyectada la construcción del auditorio de Vigo. El resultado de las catas manuales y mecánicas que realicen estos especialistas determinará si es posible mantener los plazos de construcción del edificio. En Vigo, hay unos cuantos promotores inmobiliarios privados que han visto paralizar sine dine sus proyectos tras haberse detectado en sus propiedades vestigios del rico pasado de la ciudad. El caso más oneroso, desde el punto de vista económico, es el de la junta de propietarios de la unidad urbanística de ejecución conocida como Rosalía de Castro II, que llevan más de tres años esperando para desarrollar una urbanización en la zona.

Ahora, esa incertidumbre se ha traspasado a las administraciones, que ven como varios proyectos importantes deberán someterse a la prueba arqueológica. En el caso del solar del futuro auditorio, zona ganada al mar hace cincuenta años, los precedentes hacen prever que se hallará cerámica de época romana, aunque siempre queda la posibilidad de que el lugar pueda estar directamente relacionado con el yacimiento romano de las calles que enlazan el lugar con Torrecedeira, lo que agrandaría su importancia.

Salinas del Lagares

El pasado sábado, este periódico publicaba las dudas y los temores que tienen las administraciones encargadas de realizar la nueva depuradora de Vigo respecto a las dimensiones de la misma. En el que caso de una ampliación, no solo deberán enfrentarse a las dificultades que puedan plantear las autoridades encargadas del medio ambiente, también deberán lidiar con patrimonio, ya que en la junquera del Lagares todavía se pueden apreciar los restos de una salina que, según los arqueólogos Hidalgo Cuñarro y Costas Goberna, funcionó por lo menos desde mediados del siglo XII hasta principios del siglo XIX.

A varios kilómetros de este lugar, otro equipo de arqueólogos escudriña el pasado de la salina romana del Areal. Como paso previa a la construcción del nuevo aparcamiento subterráneo de Rosalía de Castro, se está realizando una prospección en la zona más caliente de la ciudad, desde el punto de vista arqueológico. Cualquier indicio de interés obligaría a retrasar el proyecto hasta el momento en que fuese autorizado por la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta.

Y precisamente, este ente autonómico también deberá enfrentarse próximamente a sus propias reglas de protección y conservación del patrimonio. La pasada semana, el pleno de la Zona Franca autorizaba el derribo del chalet de la finca Zulueta, anexa al Museo do Mar de Galicia. Era el primer paso para construir en ese mismo lugar el Centro de Arqueoloxía Subacuática de Galicia, que estará integrado en el Museo do Mar, pero antes de que el arquitecto César Portela comience a plasmar su proyecto, la arqueología deberá realizar su trabajo.

Esta finca ya dio muestras en el pasado de acoger restos de épocas pretéritas, y está directamente relacionado con el castro que apareció durante la construcción del Museo do Mar, y que fue integrado en el propio edificio. A partir de ahora, la arqueología tiene la palabra.

Fuente: La Voz de Galicia

Posted by: Pedro A. Carretero | Abril 27, 2008

Medio siglo para reivindicar el pasado de Camas

Isabel Goncé es una vecina de toda la vida de la Pañoleta, el barrio de Camas que creció desde los años 30 con los aluviones de población que se asentaban allí donde había suelo barato. La primera expansión metropolitana, cercada hoy por el ruido atronador de las autovías. “Este pueblo ha estado abandonado, lo poco que tiene se ha olvidado”, dice al bajar de su azotea y relatar cómo un 30 de septiembre de 1958, con poco más de 20 años, fue testigo del hallazgo del Tesoro del Carambolo. En la terraza, ha mostrado el cerro que le da nombre, coronado de eucaliptos y con las casas en cascada del barrio del Chato -su tío, que vendía el suelo en el que pastaban sus cabras a los recién llegados apuntándolos en un papel de fumar- todavía pendientes de derribo.

Pero sólo unos pocos vinculan estas joyas, símbolo de Sevilla y de un legado que ha alimentado durante décadas el mito de Tartessos -la supuesta población oriunda del Bajo Guadalquivir-, con el municipio camero. Por eso se lamenta Isabel. Por eso, el Ayuntamiento está empeñado en que 2008, cuando se cumplen 50 años del casual descubrimiento durante unas obras en la Real Sociedad de Tiro de Pichón de Sevilla que se asentaba en la loma, sirva para poner en el mapa a Camas por su pasado y por lo que ha aportado a la historia de Sevilla.

Según explica Juan Pazos, el alcalde, el objetivo es que la baja consideración que muchos vecinos tienen de su pueblo revire hacia la autoestima, sacar a relucir su personalidad frente a la ciudad dormitorio. También se pretende que los niños conozcan el valor del tesoro, en el sentido amplio de la palabra y que Camas deje de ser noticia por los avatares políticos y judiciales, aunque esta semana haya saltado de nuevo a la palestra por la ruptura de un pacto de gobierno.

Ya se ya ha patrocinado el libro Tartessos Desvelado, con los resultados de los estudios de Álvaro Fernández y Araceli Flores, que, frente a la idealizada Tartessos, apuntan al origen fenicio de los restos y la población del Carambolo. Las joyas son parte del ajuar para los rituales del santuario, entonces ubicado junto a la desembocadura del Guadalquivir, de distinta procedencia. El Consistorio tiene en marcha la publicación de otro volumen infantil, Jugando a ser exploradores: descubriendo Tartessos, y está diseñando una gymcana. Hay actividades específicas en la biblioteca y en los colegios y, en septiembre, habrá conciertos de música celta y se inaugurará una gran exposición con fotografías, testimonios y teorías sobre el yacimiento.

Para entonces, se pretende contar con una réplica del conocido como collar de los siete sellos, cuya autorización está pendiente de que el Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Sevilla -su propietario, porque se hizo cargo en su día de la compensación económica a quien halló el tesoro- dé su autorización.

En la organización de esta agenda surgió el nombre de Isabel Goncé, la única testigo de entonces que sigue viviendo en Camas. No había desempolvado en todo este tiempo sus recuerdos. Ahora lo hace, ante las fotos en blanco y negro tomadas durante los 16 años que acudió, campo a través, al Carambolo, para trabajar en la Sociedad de Tiro de Pichón que fundaran los Ybarra y donde acudía lo más granado de la sociedad sevillana del momento. Entró con nueve años como niñera del nieto del guarda y fue haciendo de todo: limpiaba, ayudaba en la cocina, ponía inyecciones y hasta asistió el parto de la mujer del nuevo guarda, Federico, cuando todos se fueron a buscar a Doña Blanca, la matrona de Coca de la Piñera, resume.

El día de marras le habían encomendado que guisara para los 25 hombres que Diego Benjumea -entonces secretario de la sociedad- había traído desde Medina Sidonia para construir otra pista de tiro para el Campeonato del Mundo que el club acogió en 1959. Su hermana, Carmen, a la que llamaban como refuerzo, limpiaba cristales. “Me acuerdo de que era media mañana, porque en el fregadero donde lavamos las joyas estaban todavía las cosas del desayuno”, explica Goncé, ajena a los guantes de látex y la temperatura y humedad constantes con las que se manipula ahora el tesoro.

Hubo un revuelo, gritos de los albañiles e Isabel describe la insólita imagen de su hermana entrando con los brazaletes puestos e intentando que no se les escurrieran. “Mira cómo vengo”, le espetó, antes de que todo se echara al fregadero. Isabel no sabe qué albañil lo encontró, sí que las piezas aparecieron en una vasija a no mucha profundidad, por donde habían pasado “mil veces” y que quedaron “muy bonitas” cuando una leve capa de barro se fue con el agua del grifo. En pocos minutos, la habitación se llenó: el guarda, su señora, su nuera, el hijo, las limpiadoras, incluso “subió mucha gente de Camas”, aunque los responsables del club pusieron las piezas a recaudo. Isabel es discreta y no hizo preguntas cuando casi se dejó de hablar del tema después. Los arqueólogos cercaron la zona y sobre la vasija se plantó un rosal. “No tuvieron ni un detalle con los trabajadores”. La obra de la pista siguió por otro lado y el campeonato mundial se celebró sin novedad en 1959.

Meses después de que apareciera el tesoro -que Isabel no ha vuelto a ver, ni siquiera cuando su hija la animó a ver la exposición de la réplica-, Franco, con un Juan Carlos todavía Príncipe, visitó Camas para conocer las piezas. Al cocinero de la Sociedad de Tiro al Pichón le pusieron varios policías para controlar lo que echaba al guiso y Goncé llevaba un justificante para pasar de una habitación a otra.

Su relato, inédito hasta ahora, formará parte de una revista cultural especial que sacará el Ayuntamiento, una aportación menos grandilocuente, aunque más irrepetible y gráfica, que la ceremonia que con dos bueyes y con personas ataviadas con ropajes recreados y con una réplica del tesoro se quiere hacer el próximo 30 de septiembre. Desde el Carambolo, al centro de Camas.

Fuente: diario de Sevilla

Posted by: Pedro A. Carretero | Abril 27, 2008

Inauguran exposición por 30 aniversario de la Coyolxauhqui

Imágenes de distintos momentos de los trabajos de excavación hechos en las últimas tres décadas en el sitio arqueológico, piezas halladas en el lugar e ilustraciones de la traza arquitectónica, forman parte de la exposición “Coyolxauhqui y el Templo Mayor. 30 años reconstruyendo el pasado 1978-2008″.

Inaugurada anoche en el Museo del Templo Mayor, la muestra contiene lo más importante que ha ocurrido en estos años, a partir del descubrimiento de la Coyolxauhqui, el 21 de febrero de 1978, hasta las más recientes investigaciones en el Centro Histórico.

En el acto, el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Alfonso de Maria y Campos, destacó las labores arqueológicas realizadas en los últimos 30 años en el primer perímetro de la antigua Gran Tenochtitlan.

Explicó que los objetos que se exhiben proceden no sólo del sitio prehispánico, sino que también hay crónicas, códices, “de todo lo que se generó poco antes de la conquista y años posteriores”.

Sostuvo que las investigaciones y excavaciones que hace el INAH son de “un alto grado de calidad científica”.

Lo anterior, añadió, pues se basa “con documentación histórica, de análisis de materiales y equipos muy sofisticados que nunca antes habían sido puestos en concierto para ser aprovechados en las exploraciones como la del Templo Mayor”.

A su vez, Carlos Javier González, director del Museo del Templo Mayor, recordó que tras el hallazgo de la Coyolxauhqui se iniciaron los trabajos del proyecto del Templo Mayor, con el fin de excavar el principal templo mexica y algunos de los edificios aledaños al mismo.

Precisó que se programaron tres fases de investigación inter y multidisciplinario, con la participación de arqueólogos, antropólogos físicos, etnohistoriadores, biólogos, químicos, geólogos y restauradores, entre otros especialistas.

“Dichas investigaciones han ampliado el conocimiento que teníamos sobre los mexicas. Más de 30 tesis profesionales y alrededor de 300 publicaciones, entre libros científicos, de divulgación, artículos diversos, guías, entre otros, han sido publicados por los integrantes del proyecto, así como por especialistas nacionales y extranjeros”, mencionó.

Por ello, sostuvo que el proyecto del Templo Mayor es el más fructífero de la arqueología mexicana, pues las 30 tesis antes mencionadas lo avalan.

Subrayó que las novedades de la exposición es el color que tenía de la Coyolxauhqui, que es resultado de las más recientes investigaciones, y las ofrendas que aparecen asociadas al monolito.

“Se puede admirar a la diosa con sus colores: rojo, ocre, azul, blanco y negro, con estuco como base y rojo como fondo”, detalló.

Además, señaló, la muestra tiene tres objetivos fundamentales: conmemorar uno de los hallazgos más significativos en la arqueología mexicana, el del monolito de la diosa Coyolxauhqui.

En segundo término, abundó, mostrar los resultados de 30 años de investigación del proyecto del Templo Mayor, con la intención del exhibir al museo como una institución viva y creativa.

Y por último, presentar los hallazgos más recientes y notables, relacionados con el área del recinto sagrado de Tenochtitlan, buscando sobre todo sensibilizar a los visitantes hacia la riqueza cultural de la metrópoli, indicó.

La exposición “Coyolxauhqui y el Templo Mayor. 30 años reconstruyendo el pasado 1978-2008″, que estará abierta al público hasta el 31 de agosto próximo, está integrada por cerca de 90 piezas, ente esculturas, documentos y otros objetos.

Se complementa con el apoyo de un video que reúne todos los materiales audiovisuales realizados ex profeso para la exposición.

Fuente: El Universal

Posted by: Rosa Ferrer | Abril 26, 2008

El Stonehenge de Turquía

ESTAMBUL.- De niño, Klaus Schmidt solía pasar el tiempo en las cuevas de su Alemania natal, con la esperanza de encontrar pinturas prehistóricas. Treinta años más tarde, y miembro ya del Instituto Arqueológico Alemán, ha encontrado algo infinitamente más valioso: un complejo templo que casi duplica en antigüedad a cualquier cosa comparable en el planeta.

“Este lugar es una supernova”, explicó Schmidt, en pie bajo un árbol solitario en una cumbre golpeada por el viento, a 55 kilómetros de la frontera turca con Siria. “Al minuto de verlo supe que tenía dos opciones: salir de allí y no contárselo a nadie o pasar el resto de mi vida trabajando en ese lugar”.

Tras él se encuentran los primeros pliegues de la meseta de Anatolia. Por delante, la planicie mesopotámica, como un mar de arena coloreada, se extiende hacia el sur a lo largo de cientos de kilómetros. Los círculos de piedra de Gobekli Tepe se hallan justo al frente, ocultos bajo la cima de la colina.

En comparación con Stonehenge, conforman una estructura humilde. Ninguno de los círculos excavados (cuatro de un total estimado de 20) mide más de 30 metros de longitud. Los pilares tienen forma de T como el resto, y hay dos torres de cinco metros de altura que sobresalen al menos un metro sobre las demás. Lo que hace de este conjunto algo remarcable es que cuentan con grabados de jabalíes, zorros, leones, pájaros, serpientes y escorpiones, además de la época de la que data. Estas piedras, cuyo origen se calcula en el año 9.500 antes de Cristo, son 5.500 años más viejas que las primeras ciudades de Mesopotamia, y 7.000 años más ancianas que la composición de Stonehenge.

Gobekli lo cambia todo

Muy lejos de la rueda o la escritura, las personas que levantaron estas edificaciones no conocían siquiera la cerámica ni cultivaban el trigo. Vivían en aldeas y eran cazadores, no agricultores.

“La gente pensaba que sólo las civilizaciones complejas y jerárquicas eran capaces de construir tales emplazamientos monumentales, y que sólo cambiaron de dirección con la invención de la agricultura”, explicó Ian Hodder, catedrático de antropología de la Universidad de Stanford, al cargo de las excavaciones en Catalhoyuk, el más conocido emplazamiento neolítico de Turquía, desde 1993. “Gobekli lo cambia todo. Es elaborado, complejo y preagrícola. Todo esto convierte el emplazamiento en el descubrimiento arqueológico más importante desde hace mucho tiempo”.

Con tan sólo una fracción del emplazamiento al descubierto tras una década de excavación, la importancia de Gobekli Tepe para las personas que lo construyeron continúa siendo todo un misterio. Hay quien piensa que se trataba del punto central de un rito de fertilidad, y que las dos piedras elevadas en el centro de cada círculo representaban a un hombre y una mujer. Se trata de una teoría que el consejo turístico de la cercana Urfa ha adoptado con presteza. Visite el jardín del Edén, anuncian a bombo y platillo sus folletos: vea a Adán y Eva.

Schmidt se muestra escéptico. Está de acuerdo en que Gobekli Tepe podría ser “el último florecimiento de un mundo semi-nómada que la agricultura estaba a punto de destruir”, y apunta que su condición actual casi perfecta se debe a que aquéllos que lo construyeron lo enterraron al poco bajo toneladas de tierra, como si su rico mundo de animales salvajes hubiese perdido todo sentido.

La mayor de las preguntas

Pero el emplazamiento está exento de los símbolos de fertilidad que sí aparecen en otros emplazamientos neolíticos, y las columnas con forma de T no muestran sexo alguno, a pesar de su apariencia semi-humana.

“Creo que aquí nos enfrentamos cara a cara con la primera representación de los dioses”, comentó Schmidt, señalando una de las piedras de mayor tamaño.

“No tienen ojos, boca ni rostro, pero sí que tienen brazos y manos. Son creadores. En mi opinión, la gente que realizó estos grabados ya se planteaba la mayor de las preguntas. ¿Qué es el universo? ¿Por qué estamos aquí?”.

Sin evidencia de la existencia de alguna casa o tumba cercana a las piedras, Schmidt considera que la cumbre de la colina era un emplazamiento de peregrinaje para las comunidades de un radio de aproximadamente 160 kilómetros. Las piedras más elevadas están todas colocadas hacia el sureste, como si observaran la planicie salpicada de emplazamientos contemporáneos, en muchos aspectos tan destacados como Gobekli Tepe.

Como una pintura de Klee

El pasado año, por ejemplo, los arqueólogos franceses que trabajaban en Djade al-Mughara, al norte de Siria, descubrieron el mural de mayor antigüedad jamás encontrado. “Dos metros cuadrados de formas geométricas de colores rojo, negro y blanco, como una pintura de Paul Klee”, explicó Eric Coqueugniot, de la Universidad de Lyon, al cargo de la excavación.

Coqueugniot describe la hipótesis de Schmidt de que Gobekli Tepe era un punto de reunión para la realización de rituales como “tentadora”, dada su posición espectacular. Pero las investigaciones en la región aún se encuentran en una fase muy temprana. “Es posible que mañana alguien encuentre algo mucho más espectacular”.

Vecihi Ozkaya, director de una excavación en Kortiktepe, a 190 kilómetros al este de Urfa, duda de que los miles de cuencos de piedra que ha encontrado desde 2001 en cientos de tumbas de más de 11.500 años de antigüedad puedan calificarse así. Pero su entusiasmo llena su austera oficina de la Universidad de Dicle en Diyarbakir.

“Eche un vistazo a esto”, comenta, señalando una foto de una escultura exquisitamente tallada en la que se muestra a un animal, mitad humano y mitad león. “Es una esfinge, miles de años antes de la existencia de Egipto. El sureste de Turquía, o el norte de Siria, es la región que fue testigo de la noche de bodas de nuestra civilización”.

Fuente: El Mundo

Carmen Aranegui aseguró, durante su participación en el III Curso de Arqueología Cueva Pintada, que Canarias quedó al margen de las rutas comerciales que establecieron los fenicios durante la primera mitad del primer milenio antes de nuestra era. La catedrática de Arqueología de la Universidad de Valencia, una de las máximas autoridades mundiales sobre la expansión de esta civilización por el Mediterráneo, destacó que la posición de las islas y “su escaso interés comercial” mantuvo a Canarias fuera de las rutas de navegación de la época, una aseveración que choca frontalmente con las teorías de algunos estudiosos del Archipiélago que explican la colonización de las islas como proceso ligado a la expansión marítima feno-púnica (fenicios y cartagineses).

 Aranegui aseguró que la existencia de corrientes contrarias, vientos “muy complicados de dominar”, “sistemas de orientación deficiente” y el ya mencionado “escaso interés comercial que para estos pueblos podía tener el Archipiélago”, pusieron a Canarias fuera del alcance de esta civilización oriental. Según la arqueóloga, la inexistencia de yacimientos con restos fenicios, algo que si sucede en las dos orillas de la cuenca mediterránea, es otro elemento que, “de momento”, descarta la presencia de esta civilización de la Antigüedad en Canarias.

“Desde la época fenicia se produjo un avance considerable en el desarrollo de la navegación que hacía posible llegar hasta las islas. Existen los medios para el viaje de ida, pero el problema es regresar. Para volver hay que seguir hacia el sur y coger la corriente que sube hacia el norte por el centro del Atlántico, una ruta que exige medios de orientación que no estaban al alcance de las tripulaciones de la época”, señala la experta, quien aclara que en el camino costero africano “se pueden aprovechar las brisas de tierra para remontar hacia el norte”.

Para Aranegui, las evidencias arqueológicas no permiten demostrar un poblamiento en Canarias con anterioridad al siglo IV antes de nuestra era, una época en la que, tas la caída de Tiro, la civilización fenicia ha dejado de ser una referencia en el ámbito mediterráneo.

Según la catedrática de la Universidad de Valencia, es probable que navegantes púnicos avistaran o, incluso, tocaran las costas canarias, pero la primera expedición organizada y documentada es la del rey de Mauritania Juba II. “Es sintomático que el primer nombre geográfico que reciben las islas sea latino”, señala Aranegui, quien  ve “improbable” un poblamiento más antiguo.

El III Curso de Arqueología Cueva Pintada ha sido un éxito rotundo en cuanto a la asistencia de público y por la calidad de sus contenidos. Expertos de universidades y centros de investigación españoles, franceses y marroquíes han disertado sobre las dinámicas históricas del norte de África y su relación con Canarias durante estos últimos cuatro días.

Fuente: fuerteventura Digital

Posted by: Rosa Ferrer | Abril 24, 2008

El nuevo metro de Badalona topa con vestigios romanos

Un grupo de arqueólogos de la Generalitat ha descubierto restos de la época romana en los terrenos de Can Fradera, donde se construirá la futura estación Badalona Centre de la línea 2 de metro. El hallazgo se produjo cuando los profesionales realizaban las catas arqueológicas previstas en el proyecto de ampliación de la línea de metro. La futura estación estaba prevista para finales del año que viene, pero el nuevo yacimiento puede afectar este plazo.

El Departament d’Obres Públiques de la Generalitat ha garantizado que los trabajos del túnel de la L-2, en su fase final, no serán afectados por estas catas, puesto que el yacimiento se ubica en los terrenos de la futura estación y no interfiere en el trazado del túnel.

La Generalitat ha nombrado a un grupo de 24 arqueólogos que evaluarán los restos para determinar su valor y el tipo de tratamiento que deberían tener. No obstante, se sospecha que no se trata de vestigios importantes, ya que el lugar se encuentra fuera del antiguo enclave romano donde se desarrollaron las obras civiles más destacadas de la época.

(accerder a la fuente para leer la noticia completa)

Fuente: El Periódico

El Cairo, 23 abr (EFE).- El Consejo Supremo de Antigüedades (CSA) de Egipto ha aceptado hoy participar con un total de doce piezas arqueológicas en la Exposición Internacional que se celebrará en la ciudad española de Zaragoza del 14 de junio al 14 de septiembre.

Así lo anunció el secretario general del CSA, el egiptólogo Zahi Hawass, en un comunicado en el que precisó que estas piezas -unos artefactos que guardan relación con la utilización del agua en el antiguo Egipto- forman parte del Museo Egipcio de El Cairo.

En ese sentido, la directora del recinto aseguró que las piezas serán exhibidas en la feria española reflejan el interés de los antiguos egipcios en el río Nilo por sus diversos recursos.

Al respecto, recordó que los egipcios a lo largo de los consecutivos periodos históricos han usado el río en proyectos de desarrollo como la construcción de presas, canales y desagües.

El responsable egipcio destacó que participarán en la feria de Zaragoza por su gran importancia en los ámbitos cultural, económico, científico y político.

Asimismo, Hawass afirmó que el ministro egipcio de Cultura, Faruq Hosni, y el Consejo de Ministros adoptarán las medidas necesarias para el viaje de la delegación y las piezas arqueológicas.

Por su parte, el jefe del Departamento Egipcio de Museos, Mohamed Abdel Fatah, subrayó en la nota el hecho de que la Expo de Zaragoza de este año se realice bajo el lema “Agua y desarrollo sostenible”.

Fuente: Diario Metro

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Se trata de los yacimientos “Arroyo de las Lagunillas I” y “Arroyo de las Lagunillas II”.

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha modificado el trazado de uno de los tramos de los accesos secundarios al Aeropuerto de Ciudad Real para preservar los restos arqueológicos hallados en los yacimientos “Arroyo de las Lagunillas I” y “Arroyo de las Lagunillas II”.

Esta modificación afecta a un total de 500 metros de las vías inicialmente proyectadas por la Consejería de Ordenación del Territorio y Vivienda. La decisión se ha adoptado después de que los técnicos de la Consejería de Cultura constataran la relevancia de estos yacimientos.

Con el objetivo de garantizar su conservación, la Consejería de Cultura obliga a que se adopten las medidas correctoras pertinentes. Así, además de la modificación del trazado, en este espacio no podrá realizarse acción alguna que perjudique la protección de los yacimientos.

Del mismo modo, todas las medidas previstas estarán sometidas a control arqueológico y se presentará un proyecto específico de restauración y consolidación.

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Yacimientos

Los dos yacimientos, denominados “Arroyo de las Lagunillas I” y “Arroyo de las Lagunillas II”, se ubican en el término municipal de Ciudad Real, a unos quinientos metros de distancia el uno del otro.

“Arroyo de las Lagunillas I” puso al descubierto unas doscientas estructuras de tendencia circular. Se trata de fosas o silos de almacenamiento, algunos de los cuales fueron convertidos posteriormente en basureros, e incluso reutilizados como fosa de inhumación. Por los materiales recuperados se data en la Prehistoria Reciente (Calcolítico-Bronce).

El segundo yacimiento se sitúa sobre una pequeña elevación, donde se localizaron una serie de enterramientos en fosas simples excavadas en la tierra y en sarcófagos de piedra puzolana.

La excavación arqueológica ha constatado una compleja secuencia de ocupación, que abarca desde la Edad del Bronce hasta la época islámica. De la Edad del Bronce se han identificado varios silos subterráneos de almacenamiento, reutilizados como basureros. Se han recuperado, además, materiales cerámicos que permiten datar el abandono de las estructuras.

Iglesia y Necrópolis

No obstante, el periodo más significativo de este yacimiento es el Altomedieval. De esta época se ha documentado la planta de una iglesia rural con enterramientos asociados desde, al menos, el siglo VII, localizados tanto en el interior como en el perímetro exterior de la construcción. Se trata de un conjunto de sepulturas con inhumaciones individuales y múltiples. Procedentes de estos enterramientos también se han recuperado dos jarritas, una ollita y un cuenco carenado.

Por otro lado, se ha localizado una construcción subterránea de planta rectangular en cuyo interior se excavaron extractos horizontales de abandono y derrumbes y su construcción implicó la destrucción parcial de tres silos subterráneos de almacenamiento. El estudio del material cerámico procedente de los estratos de abandono de uno de ellos permite una aproximación cronológica fechada entre los siglos VII y VIII.

Por último, la excavación ha identificado una necrópolis islámica con 131 enterramientos distribuidos por toda la superficie de la intervención, que se han documentado en cuatro tipos de sepulturas: de prefosa, de fosa simple sin cubrición, de fosa simple con cubrición de lajas de piedra y de fosa con tapa y/o paredes de adobe. Los cuerpos aparecen orientados hacia La Meca, una generalidad en los enterramientos islámicos.

Fuente:  http://www.jccm.es/

Alicante, 22 abr (EFE).- El Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) acoge desde hoy la exposición “Escitas. Tesoros de Tuvá”, una muestra formada por cerca de 600 piezas, que descubre por primera vez a Occidente la cultura milenaria de Siberia y la historia de este antiguo pueblo indoeuropeo del norte del mar Caspio.

La muestra ha sido presentada hoy por el embajador de Rusia en España, Alexander Kuznetsov, el director del Instituto de Cultura Material de la Academia de Ciencias de Rusia, Evgeny Nicolaevich Nosov, el presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, y el presidente de la Fundación CajaMurcia, José Moreno.

“Escitas. Tesoros de Tuvá” es fruto de las excavaciones realizadas entre 1993 y 2007 en los territorios de Tuvá y en la cuenca del Minusinsk, bajo la dirección de los comisarios de esta muestra, Vladimir Semenov y Marina Kilunovskaya.

En concreto, es el resultado de las prospecciones realizadas por el instituto ruso en zonas donde se va a edificar, en este caso, en Siberia, ha explicado Nosov.

El director del Instituto de Cultura Material de la Academia de Ciencias de Rusia ha señalado que esta muestra, que por primera vez sale de su país, “completa la imagen general de la historia indoeuropea”, a través de los pueblos que fueron migrando desde Siberia hacia Occidente.

En ese sentido, el embajador ruso ha apuntado que la iniciativa tiene “una carácter único” y da a conocer “la parte de Rusia más desconocida en España, mostrando que Siberia no es sólo frío, sino la cuna de una civilización muy antigua que ahora se está descubriendo”.

Ambos han confiado en que esta propuesta cultural sea el inicio de una larga colaboración con España y con las instituciones y entidades que participan en esta muestra, que enriquezca los intercambios culturales y científicos y contribuya a fortalecer “la amistad entre los dos países”.

La muestra reúne cerca de 600 objetos, entre los que destacan algunas piezas prehistóricas, un arco de madera del siglo V a.C., cerámicas y espejos, y objetos propios de las mujeres escitas.

Dividida en cuatro ámbitos, la exposición presenta al visitante la región de Tuva, situada en el centro de Asia y de más de 170.000 kilómetros cuadrados.

Asimismo, explica quiénes eran los escitas, que ocuparon este territorio entre los siglos VII y III a.C., y qué elementos les caracterizaban como cultura material, ha señalado el director de Exposiciones del MARQ, Jorge Soler.

No obstante, la muestra se inicia antes del surgimiento de la cultura y expone piezas del Paleolítico, Neolítico y de la Edad de Bronce, periodos de los que destaca un colgante de 16.000 años de antigüedad, así como algunos objetos cerámicos, elementos de sílex y puñales metálicos.

Soler ha añadido que la muestra presta especial atención a los tres elementos característicos de los escitas: el armamento, la cultura del caballo, con el que este pueblo nómada “dominó la estepa de Eurasia”, y el arte escita.

Dentro de este apartado, el visitante descubrirá cerámicas y espejos, piezas del atuendo femenino y masculino, y más de 200 pequeñas piezas de oro con el que los escitas enterraban a sus muertos.

“Escitas. Tesoros de Tuvá” podrá visitarse hasta el 14 de septiembre y con ella el museo pretende emular el éxito alcanzado con la muestra sobre el arte asirio o sobre el “Tesoro de Sipán”, organizadas los años anteriores, ha señalado el presidente de la Diputación de Alicante.

Fuente: Diario Metro

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