Posteado por: Pedro | 06/08/2010

Llega a Nueva York el carro de Tutankamon

ABC
Cuando en 1922 Howard Carter encontró la tumba de Tutankamon se fundó una leyenda irresistible. En primer lugar, la egiptología adelantó siglos en un solo día, dada la inmensa riqueza del hallazgo arqueológico. En segundo lugar, las misteriosas muertes de varios miembros del equipo de Carter —aunque él sobrevivió muchos años a la excavación— dio pie a que se especulara con una posible maldición del faraón a todos aquellos que hubieran profanado su última morada en la tierra. Nueva York se dispone a desafiar esta maldición exponiendo el carro de Tutankamon nada menos que en Times Square.
La versión racional de la leyenda de la maldición de Tutankamon sería que ésta persigue no a los que sacan tesoros de su tumba sino a los que los sacan de Egipto. Y en el mismo Egipto se pensaron mucho si permitían la salida del país de este antiquísimo tesoro arqueológico. Al final decidieron correr el riesgo para reunir fondos con los que refinanciar museos y sitios arqueológicos egipcios que se encuentran en situación crítica.
En 2005, el carro de Tutankamon inició en Los Angeles una gira por seis ciudades que culmina ahora en Nueva York. La joya se exhibe hasta el 2 de enero en el marco de la exposición «Tutankamon y la Edad de Oro de los Faraones», en la Discovery Times Square Exposition, en el número 146 al oeste de la calle 44.
Del Antiguo Egipto a las luces de Broadway. No está mal el viaje para un carro que no se cree que meramente figurara entre los tesoros funerarios de Tutankamon, sino cuyo desgaste acredita que el faraón lo usó en vida, sea para pasear, para cazar o, más improbablemente, para guerrear. Esto último se considera más difícil dados los últimos descubrimientos sobre el mítico faraón de la XVIII dinastía, más famoso gracias a Howard Carter que por méritos propios. Tutankamon tenía entre 8 y 10 años cuando ascendió al trono y murió con tan sólo 19. Recientes análisis han constatado que sufría una degeneración ósea que sin duda le debilitaba los miembros y pudo provocar que se cayera del carro y se rompiera una pierna. Esto, sumado a una epidemia de malaria en su época, pudo determinar su prematura muerte.
El carro es una ligera, en el fondo simple estructura, lo cual no ha simplificado en absoluto su transporte. Por ejemplo, al constar como vehículo las autoridades en el aeropuerto JFK de nueva York exigieron impertérritas el número de identificación, según cuenta «The New York Times». Por lo demás, el máximo reto fue proteger las milenarias piezas durante los desplazamientos. El carro viaja desmontado y se vuelve a montar con cuidado en el sitio de su exhibición. En este caso, los montadores han tenido que trabajar además de noche, para no tener que cerrar el museo durante el día. No está la crisis para pasar ni un día sin cobrar entradas.
Fuente: ABC
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Responses

  1. Se sigue descubriendo la riqueza de< los Faraones Egipcios. Enhorabuena.


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