Posteado por: Pedro | 09/08/2010

Alcalá busca su raíz islámica

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Alcalá en el grabado de Anton van Wyngaerde de 1565

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La fortaleza ahora excavada aparece en el grabado de Anton van Wyngaerde de 1565.-

Una actuación arqueológica evaluada en 184.000 euros se propone averiguar el origen de Alcalá la Vieja, la legendaria fortaleza amurallada de Qala’t abdel Salam fundada por guerreros islámicos entre los cerros alcalaínos de Malvecino y Ecce Homo en torno al año 725 de nuestra era. Habitados en la edad del bronce y también por los romanos, el bastión y su caserío ocuparon una zona escarpada que se asoma desde un cortado a unos 80 metros de altura sobre el río Henares, a la altura de la ermita de la Virgen del Val, al sureste de la ciudad complutense. Un total de 15 arqueólogos y auxiliares dirigidos por Manuel María Presas, Elena Serrano y Mar Torra protagonizan la segunda fase de esta actuación -la primera comenzó el pasado año- que afecta a una superficie de unas dos hectáreas del paraje conocido como parque de los Cerros.

Precedida por una profusa documentación y por el levantamiento en tres dimensiones del plano del recinto fortificado, la excavación se despliega dentro de una zona de alto interés arqueológico que se extiende sobre 28 hectáreas de un suelo ataludado, jalonado por abruptas escarpaduras, que sus antiguos moradores allanaron con terrazas y bancales dispuestos alrededor de una fortaleza con ocho torreones de cimientos aún visibles. Una torre albarrana de aparejo mudéjar, erigida sobre otra atalaya islámica con posterioridad a la ocupación musulmana, mantiene erguidos sus muros de mampuesto desde el siglo XIV. Sufraga la actuación la Dirección General de Patrimonio del Gobierno regional que, según su responsable, José Luis Martínez Almeida, con la anuencia del alcalde alcalaíno, Bartolomé González, y con miras a una acariciada capitalidad cultural de Alcalá de Henares en 2016, persigue culminar la excavación y musealizar cuanto antes en un escenario visitable lo encontrado en este importante enclave.

El yacimiento de Alcalá la Vieja marcó el origen de la sistematización de los estudios arqueológicos islámicos y fue el pionero de los realizados sobre poblamientos musulmanes en España.

Uno de los principales vestigios hallados sobre el terreno consiste en un aljibe de 25 metros de longitud y cinco de profundidad. Sus muros interiores fueron recubiertos por los alarifes islámicos de un almagre o cemento hidrófugo, de color rojo, para impedir que la humedad derribara este depósito nutrido con agua de lluvia, cuya destilación natural permite conservarla pura durante siglos. Además de 3.000 fragmentos de cerámica omeya, otro de los descubrimientos sobre el terreno fue un lienzo de unos siete metros de longitud por 1,5 metros de altura, que se extiende en el flanco lateral izquierdo de la puerta de la muralla. El paño derecho muestra la pétrea y curva dovela del arranque del medio punto del arco de acceso al recinto fortificado.

Precisamente, sobre esta gran cancela de granito y caliza trabaja ahora el equipo de arqueólogos, que contempla los descubrimientos sobre el mismo terreno detectado ya en 1969 por el arqueólogo Juan Zozaya, principal autoridad de la arqueología islámica en España. Zozaya averiguó entonces que los enclaves llamados alcalás o alcoleas, muy frecuentes en la Península, designaban la encomienda de regiduría del territorio, qala’t, que las autoridades musulmanas asignaban a particulares poderosos, si eran capaces de mantener ejércitos asentados en enclaves de interés militar y por cuyo dominio pagaban parias o impuestos al Estado. “Era una especie de privatización del territorio”, explica el veterano arqueólogo. Alcalá la Vieja gozó siempre de elevada importancia militar, ya que permitía mantener vigilada, frente a las incursiones de castellanos y leoneses, la ruta entre Toledo y Zaragoza, ambas en manos musulmanas desde el siglo IX, hasta que Alfonso VI, en 1086, provocó un golpe de Estado en la ciudad del Tajo y logró la hegemonía castellana sobre su lar. No obstante, hasta el 1118 no se rinde a los cristianos Qala’t abdel Salam, hostigada también por Alfonso VII, quien montó en un cerro cercano, llamado del Malvecino, lo que los historiadores denominan un padrastro, castillo o bastión de madera para alojar a los combatientes que la asediaron hasta que sus muros cedieron y pasó a manos del poderoso Bernardo de Sedirac, arzobispo de Toledo y ya señor de la zona. Alcalá la Vieja pervivió hasta que el reinado de los Reyes Católicos, en el siglo XVI, pacificó el país y permitió a sus moradores descender al llano alcalaíno.

Tras la actuación de Zozaya, entre 1984 y 1987 la zona fue asimismo excavada por Araceli Turina, que localizó la misma puerta de acceso a la fortaleza que hoy los arqueólogos han consolidado y restaurado de tal manera que ya es posible idear con fundamento una descripción verosímil de tan singular paraje. “Sobre la base original de piedra y caliza de la puerta hemos rehecho el acceso, que nos demuestra que algunos materiales empleados por los romanos en esta zona fueron reutilizados por los islámicos”, explica Manuel María Presas mientras señala un par de molduras en caliza rosada. “El siguiente paso a dar es la prosecución de la apertura de una gran trinchera en una franja bajo el talud de la muralla, el mismo que marcaba el área de habitáculos alrededor de la fortaleza”, señala Inmaculada Rus, supervisora de la excavación. “Es imposible subir máquinas hasta un lugar tan accidentado como este, por lo cual todo ha de hacerse a mano, con enorme esfuerzo por parte del estupendo equipo que aquí trabaja”, añade.

El perímetro del poblamiento islámico y de la fortaleza son tan grandes que nadie se aventura a dar una fecha para la culminación de la excavación. Pero José Luis Martínez Almeida, director general de Patrimonio del Gobierno regional, asegura que es firme el compromiso de su departamento por potenciar al máximo esta actuación en la única ciudad de la Comunidad de Madrid que es Patrimonio de la Humanidad, como recuerda de consuno con el alcalde complutense.

Madrid capital, en la Cuesta de la Vega, Talamanca de Jarama y Calatalifa, cerca de Villaviciosa, poseen importantes yacimientos con vestigios islámicos de murallas, canales y cimentaciones más paramentos de edificios. Sin embargo, estos tres enclaves fueron posteriormente urbanizados, mientras que Alcalá la Vieja se mantiene intacta durante cuatro siglos, desde que fuera abandonada por sus habitantes en el siglo XVI.

Fuente: El País

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Responses

  1. Que interesante que algunos gobiernos se inviertan en conocer la historia antígua de sus territorios.


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