Posteado por: Pedro | 24/10/2010

“Medina Sidonia es contemporánea de la fundación de Cádiz, como mínimo”

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Santa María la Coronada, la iglesia mayor, fue encargada por el sexto duque de Medina Sidonia.

El historiador Marcos Ramos Romero acaba de publicar Medina Sidonia. Su arqueología y su arte. Nueva visión, un libro dedicado al patrimonio de la localidad jandeña donde amplía y actualiza, con el resultado de las excavaciones arqueológicas posteriores a 1980, los contenidos vertidos en su tesis doctoral Medina Sidonia: arte, historia y urbanismo, que dirigió el catedrático Antonio Bonet.

El resultado es un volumen de 420 páginas que sintetiza todo el quehacer artístico en este enclave “de cuyo pasado romano y fenicio aún tenemos mucho que descubrir”; una obra donde el autor afianza con nuevos datos sus teorías sobre quiénes fueron los autores de diversas iglesias y monumentos civiles, como el mercado de abastos, que él atribuye al arquitecto Juan de la Vega antes de lamentar que “se lo pueden cargar con las intervenciones realizadas”.

Por su novedad y alcance, destacan los datos aportados sobre el castillo, una edificación romana que rehizo siglos después la casa ducal, y donde han aparecido también monedas fenicias y restos árabes. “Medina es, como Baelo Claudia, una de las grandes joyas romanas de la Península Ibérica. Su castillo comenzó a excavarse en firme en 2007 y toda la base se ha desenterrado ya, lo que lo convierte en un caso único en España, de una importancia enorme. Ya se ha llegado a la cota romana y todo parece indicar que en esa base hay también restos fenicios. Porque Medina es, como mínimo, contemporánea de la fundación de Cádiz. Y los de Sidón entraron antes en la zona que los de Tiro, cuyo esquema (un tómbolo unido a tierra por un arrecife) es idéntico al de Cádiz”.

El esplendor romano de Medina, como atestiguan también los restos de la calzada o sus numerosas estatuas de togados (la mayoría conservadas en museos de Madrid y Cádiz), es “muy superior” a su pasado árabe y las excavaciones siguen incrementando esa diferencia. “De árabe tiene poquísimo aunque ellos le dieron el nombre al hacerla capital. Pero capital ya fue Medina con los romanos y con los visigodos”, contextualiza Marcos Ramos, que llega incluso a dudar del carácter árabe del famoso Arco de la Pastora, que para él es la reconstrucción historicista de otra puerta anterior, probablemente la de Jerez, reubicada aquí. “Hay quienes defienden ahora que la ermita visigoda de los Santos es árabe califal. Los restos son visigodos pero la estructura de la torre no lo es. De ser cierta esta nueva teoría, la torre sería el gran monumento árabe que conserva Medina Sidonia”.

Con todo, fue el afán del sexto duque de Medina Sidonia por restaurar el ducado y resaltar su ciudad titular lo que propició su esplendor urbanístico y el que tenga hoy una iglesia mayor “sin parangón en la provincia pues Santa María la Coronada está concebida como una catedral, con su claustro y todo. Su estructura gótica es valiosísima y responde al modelo de la Catedral de Sevilla tal como se aplica en Santa María de Carmona y en San Miguel de Jerez, que también es gótica de tres naves, y como se aplicó en la Prioral del Puerto de Santa María que, como se derrumbó, se reestructuró en barroco. Pero arquitectónicamente la de Medina es mucho mejor porque se edifica como se proyectó en plano”. Mediante su construcción, la casa ducal y la iglesia expresaron, respectivamente, la voluntad de hacer prosperar sus feudos y su diócesis (pues el obispado residía en Medina cuando se proyecta y termina Santa María). “Ese afán molestó a Felipe II, que por decreto trasladó definitivamente a Cádiz la sede del obispado”, detalla el autor en uno de los pasajes que enriquecen este libro ameno y lleno de curiosidades donde se fija por primera vez, a partir de documentos y citas, la autoría del templo. “Francisco Rodríguez Cumplido es el arquitecto de la iglesia gótica y el modelo para la portada es de Juan de Herrera, que terminó El Escorial y proyectó la Casa de Contratación de Sevilla. Además, Agustín Argüello sería el autor de la torre (que aprovecha el alminar de la antigua mezquita) y el jerezano Bartolomé Sánchez el de la capilla de bautismo junto con dibujos de Hernán Ruiz segundo, que diseñó la Giralda de Sevilla”, defiende Ramos Romero, quien también revela que “en la cúpula de la iglesia están retratados todos los antecesores del sexto duque, como don Juan I, Enrique II y Enrique III, vestidos de emperadores romanos”.

Aunque la carrera profesional de Ramos Romero se ha desarrollado principalmente en Sevilla, Madrid y Alcalá de Henares, su amor por su ciudad natal atraviesa toda producción bibliográfica. Con este nuevo título, el autor defiende “que no se pierda absolutamente nada más de lo que hay en Medina. Casi todo lo que apareció antes de la democracia ha sufrido un gran expolio y hay piezas, como la Agripina Mayor, que se vendieron en los años 60 al Museo Arqueológico Nacional. Así, lo mejor es lo que está saliendo ahora, porque se está protegiendo y conservando. Pero la ciudad, cuyo conjunto histórico artístico está ya declarado como bien de interés cultural, merecería alguna protección más porque es uno de los enclaves de la provincia de Cádiz que nos pueden servir mejor para estudiar la historia de España y la historia del arte en la baja Andalucía”.

Fuente: Diario de Cádiz

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