Posteado por: Pedro | 03/11/2010

Un mirador para asomarse a la historia

Un mirador para asomarse a la historia

La riqueza monumental del entorno de la calle Alcazabilla atrae a diario a cientos de visitantes. :: ÁLVARO CABRERA

Toda la historia de Málaga en unos pocos metros. Las obras de urbanización de la calle Alcazabilla, muy avanzadas pero aún sin terminar, permiten al visitante hacer un recorrido por toda la historia de la ciudad, desde sus orígenes fenicios hasta el futuro más vanguardista de la mano de Picasso, pasando por la etapa de esplendor romano o los siglos de dominación árabe, sin apenas moverse. El acero y el cristal, materiales contemporáneos, se alían con los grandes sillares de época romana para ofrecer un mirador privilegiado desde el que contemplar en toda su dimensión el Teatro Romano y la falda de la Alcazaba, en la que hunden sus cimientos las murallas de monumento nazarí. Pero si el visitante gira su mirada hacia el lado contrario contemplará en toda su dimensión el Museo Picasso, con unos sótanos donde se pueden ver los orígenes fenicios de la ciudad, el torreón mudéjar que ha sobrevivido al derribo de lo que fue la judería y la torre también mudéjar de la iglesia de Santiago.
Si Pablo Solo de Zaldívar viviera no daría crédito a lo que se está haciendo en la calle Alcazabilla. En los años setenta, dos décadas después de que se hubiera descubierto el Teatro Romano, el entonces director general de Bellas Artes propuso la excavación completa de la calle y la creación de un parque arqueológico sobre los restos del monumento, cerrando la calle al tráfico y abriendo un túnel bajo la Alcazaba para dar comunicación a la calle Victoria con el Paseo del Parque. Lo que entonces parecía una fantasía, hoy es una feliz realidad.
Hitos significativos
La calle Alcazabilla se ha convertido en un excepcional mirador hacia la historia antigua de la ciudad, ya que en pocos metros reúne restos significativos de todas las civilizaciones que han pasado por este territorio, desde los fenicios, los fundadores de la ciudad, pasando por los romanos, que legaron el teatro, y los árabes, con la Alcazaba como principal monumento que domina la colina. Y desde aquí también se puede hacer un viaje hacia el futuro, con el arte más vanguardista que se puede admirar en el Museo Picasso, un complejo que ocupa parte de lo que fue la judería, otra de las manifestaciones de la Málaga medieval de la que quedan en el entorno algunos restos significativos.
El proyecto de Solo de Zaldívar va tomando cuerpo y la calle Alcazabilla es hoy un mirador privilegiado desde el que contemplar toda la historia de la ciudad. La idea de ese gran parque arqueológico en el centro de Málaga, que en aquellos años (1974) se presentaba como «primero y único en todo el mundo» se inspiraba en una propuesta anterior del ingeniero jefe de los servicios técnicos municipales, José María Garnica, que ya contemplaba la desviación del tráfico rodado por un túnel bajo la Alcazaba. Han tenido que pasar más de 25 años para que aquellas ideas que podían parecer utópicas se vean materializadas sobre el terreno.
Sucesión histórica
Y aunque la idea de ese gran parque arqueológico ha quedado un tanto matizada por el paso del tiempo, lo cierto es que pocas ciudades pueden ofrecer en tan corto espacio una sucesión histórica tan completa como la que se puede apreciar en la calle Alcazabilla.
Los arqueólogos conocen que esta zona fue el germen de la ciudad, donde se asentaron los primeros pobladores, los fenicios, que desplazaron a las tribus indígenas hacia la otra orilla del río. Una ciudad que, como enclave urbano, es de las más antiguas de occidente, con al menos 2.700 años de historia continuada. Estos primeros colonizadores, llegados desde el actual Líbano, fundaron la ciudad y le dieron nombre, ‘Mlk’, tal como aparece en las monedas que se acuñaron en época romana. Restos fenicios se pueden ver muy cerca del Teatro Romano, en el aparcamiento de la Alcazaba -donde se ha conservado un hipogeo o panteón con cuatro tumbas y en el que aparecieron restos cerámicos y de ajuar doméstico- o en el Museo Picasso, donde se conservan construcciones de esta etapa histórica.
Con Roma, Malaca alcanzó uno de sus momentos de mayor esplendor. En el cambio de era, en la época del emperador Augusto, la ciudad alcanzó su aspecto más romanizado, con un teatro, foro, templo, termas y otras construcciones con las que se trataba de imitar la grandeza de la capital del Imperio. El Teatro Romano será una de las grandes aportaciones culturales de la ciudad. De las antiguas termas quedan restos bajo la abadía del Císter y en el propio teatro.
Abierto hace unas semanas al público, el Teatro Romano se ha convertido en un importante atractivo turístico, y este pasado domingo se podían ver colas de personas para acceder al Centro de Recepción, donde se inicia la visita al monumento con la proyección de un documental y una exposición interactiva.
Monumento estratégico
Sobre el Teatro Romano, coronando la ladera, se aprecian las murallas del monumento más emblemático de Málaga, la Alcazaba. El rey de la taifa granadina Badis comenzó su construcción, datada en el siglo XI. Para ello se aprovecharon capiteles y fustes de época romana, que se pueden encontrar por el recinto. Tras la reconquista, la Alcazaba conservó su importancia militar hasta el siglo XVIII. Cuando pierde el carácter estratégico de siglos atrás continúa como guarnición militar en la parte baja y se va configurando el barrio populoso que se conocía hasta el primer tercio del siglo pasado. En 1933, Juan Temboury impulsó las obras de excavación, demolición y consolidación del recinto.
Completa este entorno histórico el Museo Picasso, arte de vanguardia en un entorno privilegiado, el palacio renacentista de Buenavista y viviendas de la antigua judería. De ese antiguo adarve medieval queda la recuperada torre mudéjar, recién rehabilitada como oficina de información turística.
Y en unos años se completará la oferta cultural con el Museo de Málaga en la antigua Aduana. Cuando se construyó en el siglo XVIII aquí se encontró el mejor conjunto de estatuas de la Málaga romana. La ‘Dama de la Alcazaba’, una de las piezas más significativas, espera en el almacén el momento de volver a este entorno privilegiado, referencia de la Málaga monumental.
Fuente: Diario Sur
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