Posteado por: Rosa Ferrer | 15/11/2010

La carta arqueológica de Ciudad Real acredita nuevos asentamientos desde el Paleolítico

Los trabajos de prospección para definir la carta arqueológica de Ciudad Real, entregada esta semana al Ayuntamiento de Ciudad Real y a la Dirección General de Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha, han revelado la existencia de asentamientos, hasta ahora no documentados, desde la época del Paleolítico hasta las civilizaciones más modernas, principalmente en torno a los ríos Guadiana y Jabalón, destacando especialmente la riqueza arqueológica de los alrededores de la Finca Galiana y Sancho Rey o el Reino del Quijote, entre otros.
Así lo indicó a Lanza la arqueóloga María del Carmen Arcos, componente de CLM Arqueología S.L.,  empresa adjudicataria del proyecto, en el que también han colaborado otros profesionales y asesores científicos de la Universidad regional. La carta protege el patrimonio arqueológico, etnográfico, industrial y paleontológico.
Nunca antes la capital ciudarrealeña ha contado con un documento-inventario tan completo y científico sobre el patrimonio de su término municipal, hasta 311 elementos, descubriendo principalmente la riqueza ‘enterrada’ en la zona rústica, con más de 130 yacimientos arqueológicos, la mayoría no documentados.
En este sentido, Arcos informó de que en algunos asentamientos se instalaron diferentes culturas a lo largo de los tiempos, al haber hallado  restos de cerámica de la Prehistoria y de época romana en un mismo punto. Las ubicaciones principales son en torno al agua y de riqueza de cultivo, o bien puntos elevados con atalayas y torres de defensa.

 

Evitar el expolio
Cada yacimiento documentado se registra en el catastro, con sus coordenadas geográficas, pero esa información no la posee el Ayuntamiento -que sólo conoce los ámbitos de protección y prevención- sino la Dirección de Patrimonio, con el fin de evitar el expolio y destrucción de los mismos, indicó Arcos.
En cuanto a los inmuebles urbanos, la mayoría son de estilo moderno y contemporáneo, menos de la época medieval, momento en el que se fundó la ciudad.
En total se han inventariado 79 elementos, 31 más, al haber incluido edificios de arquitectura franquista como el de Telefónica de la plaza de Cervantes o la Delegación de la Junta de la calle Paloma. Otros inmuebles incluidos son el hospital 18 de julio, las Adoratrices, la Posada del Sol (en la plaza Mayor), las casas ferroviarias del Parque de Gasset (zona verde catalogada ahora como jardín histórico), o la Subdelegación del Gobierno, de 1949. Éste último, explicó la arqueóloga, refleja unas características arquitectónicas de un momento histórico de la ciudad semejantes a otros edificios, con una monumentalidad neoclasicista como la Delegación de Hacienda (también nueva en el listado), u otros ya inventariados como el Seminario, la Escuela de Arte, el pabellón de entrada del hospital provincial o la Delegación de Sanidad.
Aclaró la arqueóloga que la carta cataloga los bienes patrimoniales “pero no significa que no se puedan tocar” si bien existe la garantía de que van a tener un estudio arqueológico previo. Añade que dicho documento es de gestión para las administraciones, no de información pública.
De la Edad Media se han protegido unos silos descubiertos por las obras de los contenedores soterrados, en la calle Morería y en la avenida del Rey Santo. El propio entramado urbano, ‘la almendra medieval’, y la parte de muralla que queda también se han incluido.
La fase previa de documentación es, según la experta, tan importante como el trabajo de campo, donde se revisa la bibliografía, la cartografía histórica e incluso las fuentes orales. A este respecto, Arcos indicó que por el subsuelo calizo de Ciudad Real discurren muchas cuevas, pero algunas zonas se han vaciado por obras de aparcamiento, “y ahí sabemos que por debajo de 5 metros no puede haber nada”. De los trabajos dan cuenta a los técnicos municipales, con el fin de no perjudicar ni al patrimonio ni al municipio.

Recuperación y visita

La arqueóloga María del Carmen Arcos consideró que el patrimonio industrial y etnográfico de la capital podría recuperarse e incluso visitarse. Los molinos de agua, las tejeras, lo que queda de la fábrica de cerámica son, en opinión de la experta,lo suficientemente interesantes como para ser visitados en el futuro, tal y como se ha hecho en otras regiones del país.  En cuanto a los yacimientos, Arcos considera que si no hay suficiente inversión y de forma prolongada como en Alarcos, “están mejor tapados que abiertos”. A su juicio, iniciar las excavaciones y no continuar “es destrozarlos”.

Fuente: Lanza Digital


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