Posteado por: Pedro | 21/05/2011

Lo más ‘fashion’ de la Edad del Hierro

Lo más 'fashion' de la Edad del Hierro

Conjunto de objetos romanos hallados en Mengíbar (Jaén), una de las piezas que se exponen en Las Claras. :: FRAN MANZANERA /AGM

Lo más 'fashion' de la Edad del Hierro

Fíbula

Lo más 'fashion' de la Edad del Hierro

Diadema del Tesoro de Jávea, de una mujer de alto rango.

Llega a Las Claras la muestra itinerante ‘Oro y plata. Lujo y distinción en la antigüedad hispana, Tesoros del Museo Arqueológico Nacional’, producida por el Ministerio de Cultura. Esta exposición ofrece al visitante la posibilidad de conocer una selección de los tesoros de la orfebrería anterior a la conquista romana que raras veces han salido del Museo Arqueológico Nacional y «nunca en tal cantidad y riqueza», según sus responsables. «Una oportunidad única», señalan. El MAN está en obras y ese laborioso proceso de rehabilitación ha permitido que algunas de sus joyas más preciadas viajen ahora a Murcia. Una muestra de detalles y también una muestra sobre la historia del lujo, la moda, el adorno, la apariencia social, la civilización y su vinculación con los metales nobles. Materiales prestigiosos, al alcance de muy pocos en el seno de las sociedades que los crearon. La coquetería es tan antigua como el hombre; al igual que la ambición. Brazaletes, colgantes, sortijas, diademas, espadas, monedas ibéricas, fíbulas (hebillas empleadas como imperdibles), pendientes. Más de 2.000 años de brillo y fulgor. Lo más ‘fashion’ en el 800 aC, el glamour en la Edad del Hierro. Algunas piezas resultan asombrosamente ‘actuales’ y sofisticadas.
No hay piezas de la Región de Murcia porque una de las joyas del MAN, la diadema de Cehegín o Caravaca, «es una pieza tan excepcional y delicada que no consideramos apta para una muestra itinerante y sigue expuesta en el Museo Arqueológico», según Eduardo Galán, uno de los comisarios de la muestra.
Las cerca de 300 piezas (la mayoría originales, aunque hay algunas reproducciones) que engarzan la exposición, con clara vocación didáctica, han sido seleccionadas «por su calidad estética y por su capacidad «para explicar la tecnología, el comportamiento y los gustos de las sociedades que vivieron en la Península desde la prehistoria hasta la romanización». El oro resiste al paso del tiempo en cualquier circunstancia y condición. «Cuando el oro aparece en las tumbas, las fosas han dejado de ser colectivas y ya no todo el mundo es enterrado con los mismos rituales. La historia del lujo es tan vieja como la historia del hombre», explica Galán.
La colección ha sido reunida a lo largo de siglo y medio y da una visión completa e integradora de la evolución y diversidad del trabajo de los primeros orfebres hispanos. La exposición, comisariada por Magdalena Barril y Eduardo Galán, plantea un recorrido cronológico desde el Calcolítico hasta la época romana y se articula en torno a siete grandes ámbitos temáticos: ‘Los primeros orfebres’, del 5000 al 4500 aC con piezas de oro puro; ‘La eclosión del Bronce Final’, hacia el 1000 aC, donde se encuentran otros materiales exóticos importados, como el ámbar o el marfil; ‘La moda de la filigrana’, que nos sitúa en el VII aC, con la aparición del diseño, la ornamentación y el color, con uso de piedras preciosas y esmaltes policromados; ‘La plata del rico y el oro de la novia’, en la primera etapa ibérica, hasta finales del IV aC, donde la plata cobra relevancia como elemento de prestigio social; ‘Tesoros célticos para hombres y dioses’, que reúne pequeños adornos de metal precioso encontrados en contextos funerarios hasta el siglo IV aC; ‘El mundo castreño entre la tradición y la innovación’, con una auténtica joya; la diadema-cinturón, encontrada en la Vega de Ribadeo (Asturias); y ‘Hacia la globalización’, una etapa que comienza en el siglo III aC, ligada a la conquista romana, con la aparición de materiales de origen itálico, la mayoría de ellos en forma de vajilla y elementos de mobiliario de lujo.
Fenicios y griegos
El visitante se encuentra con las piezas realizadas -mayoritariamente en oro- por los primeros y meticulosos orfebres peninsulares, aquí comienza el lujo a ser un elemento de diferenciación y distinción social; los cambios estéticos y técnicos derivados del establecimiento de colonos fenicios y griegos, con nuevas técnicas como el granulado o la soldadura y motivos de ornamentación vegetal. La época de mayor acumulación de piezas de orfebrería (oro y plata) en la antigüedad corresponde a la Edad del Hierro.
Curiosos son unos brazaletes que en realidad son «una primitiva forma de dinero». Cada uno de las espirales representaría una moneda o una forma de pago, una forma de comercio que «aún perdura en algunos pueblos africanos», según Magdalena Barril. Dos humildes pepitas de oro laminadas, posiblemente empleadas para cubrir otra pieza de otro material, son las piezas más antiguas de la exposición, fechadas aproximadamente en el 2.500 aC. Hay unos hermosos exvotos masculinos en bronce. Unos brazaletes de la Alcudia (Valencia) parecen recién salidos del taller de un orfebre contemporáneo. Aros abiertos, macizos y pulidos y aplanados por subrefundido. ¡Qué antiguo es el diseño actual!, ¿o será al revés?
Fuente: La Verdad



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