Posteado por: Pedro | 07/10/2011

Los cien vestigios de las grandes civilizaciones urbanas de la antigüedad

Uno de los sarcófagos expuestos en la muestra. | Fundación Novacaixagalicia

Uno de los sarcófagos expuestos en la muestra. | Fundación Novacaixagalicia

El afán de un monje viajero por ilustrar el mundo cultural de la Biblia fue el germen de una de las más importantes colecciones arqueológicas de Oriente Próximo que se conservan en España. Los viajes del padre Buenaventura Ubach a lo largo del primer tercio del siglo XX por lugares como El Cairo, Beirut o Damasco permitieron reunir muchas de las piezas que hoy alberga el Museo de Montserrat y que acaban de llegar a la Fundación Novacaixagalicia en A Coruña.

Una muestra sobre las civilizaciones de Egipto y Mesopotamia cuyo objetivo es conocer el origen de nuestra cultura y una cita privilegiada por las escasas ocasiones que hay de ver en Galicia ejemplos de estas culturas, cimientos de nuestra historia.

El padre Laplana, director del Museo de Montserrat, ha sido el encargado de explicar en A Coruña el origen de la colección. En 1906, el padre Ubach viajó a Jerusalén para estudiar la Biblia en lenguas originales y allí comenzó su colección. “Primero con elementos etnológicos y antropológicos, que aprendió a conservar y que traía al regresar de sus viajes”, recuerda sacerdote. Así fue como nació el Museo Bíblico en el Monasterio de Montserrat. El objetivo de Ubach “no era buscar la belleza sino ilustrar el mundo bíblico”, destaca Laplana.

Bastet (Egipto), 715 - 332 a. C.Bastet (Egipto), 715 – 332 a. C.

Más tarde regresó al Museo de El Cairo, donde se hizo con una colección de vestigios del antiguo Imperio egipcio gracias a piezas “repetidas” que vendía la entidad. Ubach hacía lo imposible para conseguir piezas, pero con los años cesó en el empeño de relacionar arqueología y escrituras sagradas. Para entonces, los mejores materiales del Museo Bíblico de Montserrat y las obras pictóricas y escultóricas guardadas en el monasterio desde el siglo XIII dieron lugar a la institución actual en 1962.

Dos culturas entrelazadas

A las piezas aportadas por Ubach se sumaron otras a través de donaciones, “las más importantes desde el punto de vista formal”, asegura el padre Laplana. Las que ahora se exponen en A Coruña son un total de 118, 52 de la cultura mesopotámica y 66 del antiguo Egipto. Sólo hay dos reproducciones y el resto son piezas “autentificadas y estudiadas”, comenta el sacerdote.

Egipto y Mesopotamia, con sistemas jerárquicos similares pero con dos desarrollos políticos diferentes, se entrelazan por igual entre los sarcófagos, máscaras, vasos, útiles y abalorios que conforman la muestra. “Se mezclan y sobreponen las dos dimensiones y además se confrontan”, explica Laplana.

Entre las piezas conseguidas por Ubach destaca algunas como el talento -unidad de peso- en forma de pato del 2250 a. de C., una pieza con anécdota incluida: el monje lo descubrió sujetando una puerta en un pueblo de Damasco, llegó a un acuerdo con su propietario y permaneció sentado sobre la piedra hasta que, con nocturnidad, logró sacarla del país a lomos de un asno para no rendir cuentas. En otra ocasión, las autoridades aduaneras le aplicaron a una momia la tasa del bacalao por traerla hasta España.

Modelo de embarcación, Egipto, 2050 - 1750 a. C.Modelo de embarcación, Egipto, 2050 – 1750 a. C.

De elementos funerarios a bisutería

En las estancias de la fundación Novacaixagalicia se pueden contemplar dos sarcófagos donde descansaron sendos nobles, así como vestigios de la cultura funeraria de estas civilizaciones, entre ellos varios bisturíes utilizados para la momificación y vasos canopos en los que se depositaban las entrañas. Tampoco faltan hasta 40 conos funerarios traídos por el monje Ubach con inscripciones. “Se colocaban fuera de las tumbas para que las vidas de los difuntos perdurasen fuera de la tierra”, comenta el padre Laplana.

Recipiente zoomorfo, 1200 - 1000 a. C.Recipiente zoomorfo, 1200 – 1000 a. C.

Las piezas más antiguas datan del II y III milenio a. de C. Es el caso de un fragmento de Kudurru, una piedra para dejar constancia de la propiedad de una tierra con emblemas de la ciudad. También hay signos zodiacales y sellos para estampar en documentos, que se llevaban al cuello o como anillos. La bisutería es una parte importante de la exposición con collares hechos de varas vidriadas o perfumes a base de aceites. Según Laplana se trata de “propiciar la reflexión sobre objetos de la vida diaria con finalidad también muy didáctica”. A su lado, una embarcación de madera policromada con importante simbología necrológica, cerámicas o tablas de escritura cuneiforme, réplicas de dioses o figuras femeninas como símbolo de fertilidad en un relato de la vida cotidiana de estas culturas.

Para completar la visita se muestran los hallazgos realizados por una serie de arqueólogos de la Universidad de A Coruña en dos proyectos en marcha sobre la Torre de Babel y sobre el Proyecto Arqueológico Medio Éufrates Sirio.

Fuente: El Mundo


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